Cuando ya el nuevo paquete de medidas estaba definido, entre la Secretaría de Ingresos Públicos que dirige José María Farré y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) de Armando Caro Figueroa llevaron a Domingo Cavallo un dato que no había sido calculado a priori, pero que llevó cierta alegría al ministro de Economía. Como una consecuencia involuntaria, la obligación compulsiva de utilizar nuevos instrumentos bancarios por parte del público aportará al fisco entre 50 y 100 millones de pesos extra de recaudación provenientes del tributo a los débitos y créditos bancarios, popularmente conocido como impuesto al cheque. Las reparticiones de Farré y de Caro Figueroa llegaron a esta conclusión luego de realizar simples cálculos tributarios sobre la base a la recaudación actual que ese tributo aportó en los últimos tres meses. El promedio mensual se ubicó hasta noviembre entre los 350 y los 400 millones de pesos mensuales (entre 16,5 y 18,5 diarios) y llegaría a los 450 o 500 millones de pesos mensuales (entre 21 y 23 millones diarios).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Los principales responsables del aumento en este impuesto serán los aproximadamente 2,5 millones de autónomos de todos los niveles que de una u otra manera operan en los sistemas tributarios y bancarios (estén o no al día con el fisco).
Según Diego Etchepare, socio de Pricewaterhouse Coopers (una de las tantas consultoras que trabajaron a destajo este fin de semana tratando de interpretar el nuevo paquete), «ni las empresas ni sus empleados tendrán un impacto importante en cuanto a los costos impositivos con el nuevo paquete». El nuevo plan no se basa en nuevos impuestos, probablemente el único costado positivo del paquete; salvo en el caso del tributo a los débitos y créditos ante la obligación de realizar casi todas las operaciones a través de cuentas bancarias. En las operaciones de las empresas, fundamentalmente de las medianas y grandes que prácticamente no tienen movimientos en negro, ya que realizan 99% de su movimiento en cheques; el costo del impuesto a los débitos y créditos ya está descontado. El caso de los trabajadores en relación en dependencia es similar, ya que los depósitos de los sueldos que las empresas hacen en las «cuentas salario» no tributan este impuesto. Tampoco lo hace un trabajador en relación de dependencia cuando gasta (con o sin cheques) hasta la suma de su salario. Es además éste el público que recibe mayoritariamente las ya famosas tarjetas de débito, con las cuales tampoco pagan el tributo al cheque siempre que no superen el monto de su salario.
• Realidad
Los trabajadores autónomos viven una realidad económica diferente. En primer lugar, no reciben salarios de una empresa, con lo cual no tienen una «cuenta sueldo» cuyo contenido no paga el impuesto al cheque. Lo que reciben como independientes, en muchos casos, es depositado en bancos en cajas de ahorro o en cuentas corrientes; o simplemente se mantenían los dineros en efectivo. Según Diego Etchepare, con las medidas anunciadas este fin de semana, a los autónomos «les cambia la vida, para mal». La situación depende del nivel de ingresos de los autónomos. La mayoría de los 2,5 millones de trabajadores independientes es cuentapropista (600.000 de los cuales es monotributista), comerciante pequeño o mediano, tiene un oficio o es un profesional con pocos ingresos que en la mayoría de los casos no supera los 1.000 o 1.500 pesos mensuales. Hasta ahora todo este público se manejaba preferentemente en efectivo, y el banco era simplemente un lugar de paso. Por ejemplo, un obrero independiente, un taxista, un plomero o albañil o un profesor; les factura (en el caso que esté en blanco, algo poco probable en estos niveles de ingresos) a sus empleadores eventuales y por esto recibe dinero generalmente en efectivo. Desde hoy este pago tendrá que ser preferentemente en cheque. Además sus propios gastos de trabajo también tendrán que ser con cheques, ya que no tienen la tarjeta de débito.
• Aumento
En el caso de los autónomos con mayores ingresos (generalmente profesionales de todo tipo y titulares de sociedades de cotización abierta o cerrada), el problema se multiplica, ya que los movimientos de fondos son mayores y tampoco tienen la posibilidad de obtener las tarjetas de débito para su trabajo. Este sector también se manejaba hasta ahora preferentemente en efectivo, aunque era más generalizada la operatividad con cheques.
Ahora, en todos los casos, los autónomos deberán trabajar con chequeras en su actividad diaria, con lo cual sus costos aumentan como mínimo entre 2,5 y 5 por mil, y hasta 6 por mil en el caso de que no estén dentro de los circuitos blanqueados.
A esta cifra se llega de una manera simple. Actualmente, la alícuota de este tributo se ubica en 6 por mil, pero el porcentaje que se encuentre entre 2,5 y ese 6 por mil puede ser tomado a cuenta de los impuestos a las Ganancias, Ganancia Mínima Presunta, IVA y endeudamiento empresario. En estos casos, el costo total de la operación sería de 2,5 por mil. Sin embargo, en algunos casos y operaciones, el autónomo debe asumir tanto los costos de emisión de un cheque como cuando el cheque se acredita en la cuenta del destinatario del instrumento, con lo cual el costo asciende a 12%, pero luego de las deducciones llega a 5 por mil. De esta manera, cuando un autónomo que antes realizaba operaciones al contado ahora tenga que efectuarlas en cheques, sus costos aumentarán entre 2,5 y 5 por mil.
Dejá tu comentario