Crisis financiera en UAR: renuncian Pumas
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Pero la historia que derivó en este grave conflicto data de la asunción misma de esta nueva dirigencia que encabeza Alejandro Risler, presidente de la UAR desde diciembre de 2005, con pasado como tesorero en la conducción anterior que encabezaba Emilio Perasso.
Cuando asumió Risler, el jugador cordobés José Guillermo Bustamante Sierra, quien había quedado parapléjico actuando por su equipo provincial, Taborín, inició acciones legales a la Unión Cordobesa, que se declaró insolvente, y esta demanda pasó a la UAR.
El organismo fue embargado en 1.610.629 pesos.
A raíz de esto la UAR se presentó en un concurso preventivo de acreedores y el jugador levantó el juicio, por lo que al organismo rector del rugby argentino no le quedó justificativo para continuar con el concurso.
Otro inconveniente de la UAR pasó posteriormente por los derechos de imagen que le vendió a la empresa Sport Five en septiembre de 2004, durante la administración anterior, por espacio de cuatro años.
De los seis sponsors que tenía por entonces el organismo, hoy se cuentan nada menos que 21.
Pero la UAR quiere interrumpir este contrato.
"Para qué le vamos a dejar la caja a Sport Five si la podemos manejar nosotros", expresó un dirigente.
Quien firmó ese contrato no fue otro que el propio Risler, por entonces tesorero de la Unión.
Al momento de su asunción, Risler lo hizo junto a un dirigente resistido como Raúl Sanz y al vocal y manager de Los Pumas, Ricardo Handley.
A partir de entonces la nueva conducción comenzó a negociar con los jugadores del seleccionado el tema de los viáticos, ya que por el concurso en cuestión no tenían como solventarles los 100 dólares diarios (la cifra se reducía cuando las prácticas eran en Argentina) que les abonaban cuando entrenaban con el equipo nacional.
También la nueva dirigencia les anunció que los entrenamientos anuales que el entrenador Marcelo Loffreda organizaba con el grupo en Francia iban a quedar sin efecto a futuro.
Los jugadores habían formado tres años atrás un llamado "fondo Puma", que se obtenía de ingresos por sponsorización, giras y demás.
A los rugbiers les correspondía el 10 por ciento de lo recaudado y la deuda con los jugadores es muy importante.
El jueves pasado, Handley se reunió con algunos referentes como Agustín Pichot e Ignacio Fernández Lobbe en París, para definir estos puntos, pero no se llegó a un acuerdo porque los jugadores se opusieron.
La deuda que la UAR tiene con el plantel de Los Pumas no es el principal problema en este caso, sino el retroceso que implica, según los jugadores, la forma de gestionar de la nueva conducción.
La solución al conflicto surge muy complicada, las consecuencias pueden ser muy graves.
Pero lo concreto es que el rugby argentino ya perdió mucho del terreno que había ganado en los últimos años.
Y el futuro es alarmante.




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