24 de mayo 2006 - 00:00

Crisis financiera en UAR: renuncian Pumas

Un total de 53 jugadores componentes de los principales planteles del seleccionado argentino de rugby renunciaron ayer a seguir vistiendo la camiseta de Los Pumas, disconformes con la respuesta de los dirigentes de la Unión Argentina (UAR) a distintos problemas planteados a partir de la nueva gestión en esta conducción.

Encabezados por el capitán Agustín Pichot, quien a su vez estuvo secundado por figuras como Ignacio Fernández Lobbe, Mario Ledesma, Gonzalo Longo, Martín Durand, Manuel y Felipe Contepomi, Ignacio Corleto, Gonzalo Quesada, Lucas Ostiglia y Omar Hasán, entre otros, los rugbiers dieron a conocer su decisión a través de una carta publicada en la página de internet Rugbyfun.

Los otros 42 jugadores que firmaron la carta fueron, por orden alfabético: Albacete, Alvarez, Aramburu, Avramovic, Ayerza, Borges, Bosch, Bouza, Carballo, Carizza, Cortese, De Vedia, Juan Fernández Lobbe, Gaitán, Galindo, Gambarini, Gauthier, Fessia, Genoud.

Los hermanos Santiago y Pablo Gómez Cora, los hermanos Juan y Nicolás Fernández Miranda, Guiñazú, Henn, Hernández, Leguizamón, Leonelli, López Fleming, Lozada, Núñez Piossek, Petrilli, Roncero, Sanz, Sambuceti, Scelzo, Schusterman, Senillosa, Stortoni, Tiesi, Todeschini y Vernet Basualdo.

Esta decisión pone en peligro la realización de los tres test-matches previstos para junio: contra Gales el 11 y el 18, primero en el club Guillermo Brown de Puerto Madryn y después en Vélez, y contra Nueva Zelanda el 24, también en Vélez.

Las diferencias entre Los Pumas y la dirigencia datan del año pasado y están relacionadas con temas económicos, de preparación del plantel y de organización de giras, a los que se sumaron declaraciones de algunos directivos como Raúl Sanz, que cayeron muy mal en el seno del plantel.

Pero la historia que derivó en este grave conflicto data de la asunción misma de esta nueva dirigencia que encabeza Alejandro Risler, presidente de la UAR desde diciembre de 2005, con pasado como tesorero en la conducción anterior que encabezaba Emilio Perasso.

Cuando asumió Risler, el jugador cordobés José Guillermo Bustamante Sierra, quien había quedado parapléjico actuando por su equipo provincial, Taborín, inició acciones legales a la Unión Cordobesa, que se declaró insolvente, y esta demanda pasó a la UAR.

El organismo fue embargado en 1.610.629 pesos.

A raíz de esto la UAR se presentó en un concurso preventivo de acreedores y el jugador levantó el juicio, por lo que al organismo rector del rugby argentino no le quedó justificativo para continuar con el concurso.

Otro inconveniente de la UAR pasó posteriormente por los derechos de imagen que le vendió a la empresa Sport Five en septiembre de 2004, durante la administración anterior, por espacio de cuatro años.

De los seis sponsors que tenía por entonces el organismo, hoy se cuentan nada menos que 21.

Pero la UAR quiere interrumpir este contrato.

"Para qué le vamos a dejar la caja a Sport Five si la podemos manejar nosotros", expresó un dirigente.

Quien firmó ese contrato no fue otro que el propio Risler, por entonces tesorero de la Unión.

Al momento de su asunción, Risler lo hizo junto a un dirigente resistido como Raúl Sanz y al vocal y manager de Los Pumas, Ricardo Handley.

A partir de entonces la nueva conducción comenzó a negociar con los jugadores del seleccionado el tema de los viáticos, ya que por el concurso en cuestión no tenían como solventarles los 100 dólares diarios (la cifra se reducía cuando las prácticas eran en Argentina) que les abonaban cuando entrenaban con el equipo nacional.

También la nueva dirigencia les anunció que los entrenamientos anuales que el entrenador Marcelo Loffreda organizaba con el grupo en Francia iban a quedar sin efecto a futuro.

Los jugadores habían formado tres años atrás un llamado "fondo Puma", que se obtenía de ingresos por sponsorización, giras y demás.

A los rugbiers les correspondía el 10 por ciento de lo recaudado y la deuda con los jugadores es muy importante.

El jueves pasado, Handley se reunió con algunos referentes como Agustín Pichot e Ignacio Fernández Lobbe en París, para definir estos puntos, pero no se llegó a un acuerdo porque los jugadores se opusieron.

La deuda que la UAR tiene con el plantel de Los Pumas no es el principal problema en este caso, sino el retroceso que implica, según los jugadores, la forma de gestionar de la nueva conducción.

La solución al conflicto surge muy complicada, las consecuencias pueden ser muy graves.

Pero lo concreto es que el rugby argentino ya perdió mucho del terreno que había ganado en los últimos años.

Y el futuro es alarmante.

Dejá tu comentario

Te puede interesar