26 de septiembre 2008 - 00:00

Cristina dixit

  
  • Nosotros planteamos un modelo de acumulación basado en la economía real, de matriz diversificada, donde superáramos aquellas históricas contradicciones entre el campo y la industria, donde superáramos las históricas contradicciones entre el mercado interno y las exportaciones, y además incorporándole algo que los argentinos tenemos y en muy buena cantidad, que es la calificación de nuestros recursos humanos.

  • No creo que lo que está sucediendo hoy aquí en Estados Unidos sea el fin del capitalismo, tranquilos; creo que sí va a venir otro capitalismo, basado esencialmente en la economía real que hizo grande a este país, y que siempre hemos sostenido. El modelo argentino es un modelo basado en el desarrollo de las potencialidades reales de su población, productor de bienes y servicios, esto es lo que hizo grande a Estados Unidos.   

  • Este país ocupó su lugar, su preeminencia, sobre la base de la economía real, y tal vez, creyendo que la intervención o la presencia del Estado incomodaba, tiene las dificultades de hoy, porque hubo un severísimo control de todos los bancos centrales, a través de las normas de Basilea, pero paralelamente en sistemas financieros absolutamente controlados, surgieron sistemas de inversión sin ningún tipo de control ni regulación, que posibilitaron esto que estamos viviendo hoy. No es para poner el rol de fiscal con dedo admonitorio; al contrario, simplemente comprender por qué suceden las cosas y a partir de eso diseñar nuevos instrumentos que vuelvan a la economía real. Cuando comienza la economía real, que es la etapa que viene, que ya está, la Argentina es un lugar más que bueno para invertir, por su diversidad, la calidad de sus recursos naturales y humanos.

  • Nunca creí que la inflación pudiera medirse por encuestas. Cualquier medición de esta naturaleza exige de estadísticas. Ni en la Argentina ni en ninguna otra parte del mundo la percepción que la sociedad tiene acerca de determinadas cosas coincide con la estadística. Las variables de la macroeconomía nos indican,en la República Argentina, que no están dadas las condiciones para un proceso inflacionario.   

  • Se desarrolló, en torno al INDEC, casi una disputa política, en torno a la veracidad de sus datos. Lo cierto es que las expectativas que dan las principales consultoras y la que publica el Banco Central en el informe coinciden, número más número menos, con las estadísticas del INDEC. El modo de medir la inflación en la Argentina ha cambiado ahora con la nueva metodología, que se presentó oficialmente y que corresponde a un nuevo modelo de desarrollo económico, porque el otro que había sido instalado, en 1996, por el ex ministro Cavallo, tenía que ver con un modelo de convertibilidad, una ficción absoluta, donde la unidad monetaria de la Argentina decían que tenía el mismo valor que la unidad monetaria de este país, y se incluían variables en la medición que permitieran aplanar.

  • Desafío a cualquiera en la Argentina que se entreviste con el equipo del INDEC, de las señoras Amelia Erwin y Beatriz Pagliari y otros miembros del mismo equipo, para discutir no con encuestas, sino con datos absolutamente científicos. Invitamos a los empresarios que tengan su equipo económico de asesores, que lo envíen al INDEC para que les expliquen exactamente los científicos cómo lo están haciendo. Son índices absolutamente verificables y que podemos poner a consideración de cualquiera de ustedes, como de hecho se han puesto a disposición de quienes así lo han requerido.   

  • Una parte importante de la deuda argentina se mide con índice CER. Usted va a decir: «Ah, entonces hacen eso para pagar menos». No, porque la otra parte se mide por cupón de crecimiento, con lo cual en realidad si la intención de la Argentina fueraesa, lo que estaría ganando por no reconocer una presunta inflación, lo estaría perdiendo por el crecimiento.

  • La no mención del tema no fue porque no lo consideramos un problema, hoy, en la República Argentina. Supongamos que lo fuera, sería una cuestión que no debería achacársele al Estado, deberíamos empezar a conversarla con los empresarios, formadores de precios.

    Porque si la inflación ha sido históricamente, en la Argentina, producto de la existencia de variables macroeconómicas por mala administración del Estado, y hoy esas variables macroeconómicas están bien porque el Estado es responsable, ya no estaríamos ante una distorsión provocada por el Estado en la evolución de los precios. Hay inflación, pero ¿cuál es la causa de la inflación? ¿Distorsión del Estado por sus variables macroeconómicas o distorsión del mercado por concentración de los formadores de precios?   

  • No creemos en esa fantasía que nos contaron, desde el Consenso de Washington, que el Estado había desaparecido, que el mercado todo lo asignaba y que el mercado todo lo resolvía. Por esa convicción terminamos en 2001 y por esa convicción ustedes están con este problema hoy: por creer que no hay que intervenir, que no hay que regular y no hay que controlar.

  • Para ver lo que pasa en un país no basta con leer los periódicos, lo más probable es que si solamente lee lo que dicen los diarios, nunca sepa lo que pasa en la República Argentina. Por aquella distinción entre verdad u opinión publicada y opinión real. Creo que la gestión no se mide por las encuestas, sino esencialmente por los resultados, que yo acabo de decir, hoy aquí, y por la opinión de la gente, que se manifiesta en mi país, en las elecciones.   

  • El superávit fiscal primario es una bandera innegociable de este gobierno y lo va a seguir siendo. Nada indica que esto vaya a modificarse porque hay una decisión del gobierno en administrar de esta forma, pero no de ahora, sino de siempre. Nosotros creemos que la innovación que hemos traído a la política argentina es que fuimos, precisamente, los que adherimos a posturas políticas que podrían denominarse progresistas, los que administramos con superávit fiscal y aquellos que eran monetaristas o neoliberales eran los que administraban con déficit fiscal. Así que no hay ninguna razón para pensar en la necesidad de un plan B porque el plan A está en marcha y está dando buenos resultados.

  • Por supuesto, después de lo que ha pasado en los Estados Unidos, cualquier cosa puede pasar en el mundo, pero creo que la economía argentina tiene la fuerte solidez que le dan sus cuentas ordenadas y una economía muy real. Además, nuestra gente no está endeudada financieramente, tenemos uno de los porcentajes de endeudamiento financiero más bajo, lo cual también nos aleja del peligro de un crack financiero. A esto le sumamos que las entidades financieras están líquidas, a mi gusto demasiado líquidas, porque yo quiero que aumenten la cantidad prestable. Están muy sólidos y muy líquidos, y en un nivel de financiamiento del PBI bastante más bajo de lo que estábamos antes de la crisis. Esto nos da solidez porque indica que nuestro financiamiento no proviene del sector financiero exclusivamente, sino de la economía real. Las variables están indicando, por ser una economía real, que podemos sortear este delicado momento que vive la economía internacional.   

  • Yo escucho voces también en Estados Unidos de que es más profunda y que estos u$s 700 mil millones que plantea la administración Bush no son suficiente. Me hablan de lo que puede pasar en Europa. Convengamos en que entonces ya no son variables que yo pueda controlar, son variables absolutamente exógenas y para eso me parece que los primeros que tienen que tener un plan B son ustedes aquí en Estados Unidos y en Europa. Porque el plan A nuestro está en funcionamiento.
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