14 de mayo 2008 - 00:00

Cristina: "El deber de todo gobernante es no enojarse"

«El deber de todo gobernante es no enojarse; el deber de todo gobernantees seguir trabajando, porque, en definitiva, para enojarse están los que tienen tiempo de eso», dijo la presidente Cristina Fernández, en referencia a los «enojados» del campo.

Estas palabras fueron dichas ayer en el marco de un acto realizado en Casa de Gobierno, en el que se anunció una iniciativa privada por 415 millones de pesos para efectuar mejoras de la ruta que une Río Cuarto con la Ciudad de Córdoba. Fue notoria la ausencia del gobernador Juan Carlos Schiaretti, quien envió en su representación al vicegobernador, Héctor «Pichi» Campana.

Al ex basquetbolista, poco habitué de la política, se lo pudo ver bastante incómodo en el Salón Sur de la Casa Rosada, aunque, terminado el acto, aliviado como aquel que siente que ya pasó lo peor, se prestó a la requisitoria periodística.

Campana aclaró que no estuvo a solas con la primera mandataria y que nadie le hizo mención alguna al encuentro que mantuvo el gobernador Schiaretti el lunes pasado con las entidades agropecuarias.

El conflicto del campo estuvo presentedurante todo el acto. Comenzó con el discurso del ministro de Planificación, Julio De Vido, funcionario que detalló las obras que se hacen en el interior del país con fondos del Estado, en respuesta al agro, que denuncia que los impuestos que no coparticipa la Nación no vuelven en obras.

De Vido criticó con una cuota de humor tanto al campo como a los medios. Comentó que se están ejecutando obras de ampliación en la Ruta 14 y precisó: «Lo podemos ver en estos días que sale tanto (en los medios) Gualeguaychú, donde estacionan los que visitan la Asamblea»; tras ser interrumpido por aplausos y risas, continuó aclarando que estas obras «también se pagan con el producto de recaudación del Estado».

La Presidente, apelando a chicanas, hizo referencias tanto al conflicto agropecuario como al rol de la prensa.

Cristina señaló que el lunes dio cifras que demuestran que se redujeron la indigencia y la pobreza, pero dijo que en los medios esos datos «por supuesto» fueron «todos prolijamente ignorados, porque lo importante siempre es presentar que las cosas están mal, horribles y que seguramentevan a estar un poquito peor mañana, de modo tal que a ningún argentino se le ocurra sentirse optimista frente a la vida, frente al país», explicó.

Según la Presidente, «el mensaje terrible de los medios» no prende tanto porque «paralelamente hay un país que trabaja, que consume, que sigue apostando al crecimiento y a que las cosas no solamente pueden cambiar, sino que están cambiando». En este sentido, Cristina sostuvo que lo importante «es seguir el camino, tener mucha perseverancia, mucha paciencia y mucho trabajo. Creo que a todo esto se le gana con trabajo, con seguir apostando a la construcción, no a la destrucción».

Siguiendo con la nueva tónica discursiva de no mencionar directamente al campo, dijo que le molestan los cambios, «aunque también los han disfrutado, incluso muchos de los que parecen los críticos más acérrimos son tal vez los que más han disfrutado del crecimiento en la producción, en la exportación y en la riqueza general de la República Argentina».

En su alocución, la primera mandataria se refirió al trabajo en negro y señaló que se batió un récord pues «desde mayo de 2003 pudimos 'redujir' (por reducir) casi 10 puntos en materia de formalización del trabajo y, en la última medición, estamos aún dos puntos más abajo».

Seguramente, influida por las encuestas donde le muestran que a la gente no le gusta su tono enojado, reiteró: «Los que tenemos que estar trabajando por la responsabilidad en la vida cotidiana de todos los argentinos no solamente no tenemos tiempo, sino que tampoco tenemos derecho a enojarnos, sino a hacer esto, seguir trabajando como lo estamos haciendo en el día de la fecha».

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