12 de agosto 2002 - 00:00

Cuatro buenas por una mala: negocio

Cuatro buenas por una mala: negocio
La semana abría con un verdadero «lunes negro», al que no le faltaban resultados -ni propagación mundial- como para estar dentro de esos fatales listados, de las peores ruedas de un sistema llamado: Bolsa. Y el riesgo se multiplicaba y los temores orillaban las «corridas», que son el preámbulo de lo peor: el estado de «pánico». Para el martes la situación volvía a lucir como controlada, pero a expensas de ver ingresar a la economía del Norte a un período de «las más bajas tasas de interés de la historia...», a instancias de la Fed y en un nivel que solamente tiene un paso más, el de ofrecer dinero «gratis», para que se busque salir de la renta fija -que deja de serlo- y se quiera ver con buenos ojos a activos empresarios, que gozan de la mala fama y la más desgraciada: la de no saber qué ganan, cuánto pueden valer, y qué otros varios casos de estafas y desvíos, pueden llegar a descubrirse.

• La pregunta

La gran pregunta de todo aquel que posea acciones en Wall Street, o en otra parte del mundo donde estén representadas -como aquí, con CEDEAR- es: ¿y si le toca a la mía?... Aunque no le toque, el bursátil es un sistema tan dinámico como eslabonado, encadenadas unas con otras sus facetas. Y un escándalo tan profundo, puede barrer lo bueno, lo malo... y lo feo. Buenos Aires vive su propio microclima viendo pasar ayudas por las narices y en lo que es el peor de los sometimientos, al escarnio y la vergüenza: dejarnos de lado, socorriendo a otros, y bombardeando con consejos. Total, el consejo es gratis...

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