10 de julio 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles Históricos

Fecha: 13/05/1998

Bien harán los inversores en tener sumo cuidado ante la llegada de los CEDEAR con nombres rutilantes, porque no solamente con nombres -igual que en el fútbol- se ganan los partidos bursátiles. Este tropel que arriba desde los Estados Unidos, participa de un propio mercado que está sosteniéndose en las alturas y con no pocas opiniones contrarias acerca de su desarrollo posterior. Y si se produce una corrección fuerte de tales papeles en el NYSE, exactamente igual les irá en Buenos Aires bajo la forma de certificados.
No faltará quien deje paso al ego y por una cuestión de «status» diga que ha vendido Coca-Cola y comprado Kodak, una forma de querer participar en el gran mundo de manera indirecta. Pero lo mejor es empezar por lo importante y dejar para después lo accesorio. Como el efectuar una evaluación de acuerdo a balances, informaciones, compenetrarse un poco del sistema americano contable -que difiere del nuestro- y que también ha sido objeto de críticas, como que inflan ganancias por repetibles. Aunque lo esencial en estos tiempos es que Wall Street viene de un ciclo de toda la década alcista, que ha sobrepasado los «9.000» sin respirar y que -seguramente- no se puede hablar de mercado barato en absoluto.

Las representantes brasileñas son menos, pero también provienen de un mercado que ha funcionado mucho más ágilmente que el nuestro y con otro tipo de problemáticas a considerar (de índole política y económica) antes de intentar con sus especies.

Lo que mejor deben grabarse aquellos que se vean tentados, y sin mucha experiencia bursátil, es que el «seguro de alza» no se ha inventado todavía. Y no porque posea un título representativo de acciones del primer mercado del mundo usted podrá irse a dormir tranquilo.

Las deberá vigilar, con elementos que le habrán de faltar, con otros que tendrá que integrar velozmente. Y si cuesta bastante andar acertando en nuestras propias especies, a las que uno parece conocer de memoria, imaginemos que resultará bastante arduo meternos con visitantes que nos enceguecen con su brillo y sus cifras empresarias, pero que, posiblemente, estén llegando en una etapa de madurez acentuada.


Por lo demás, aunque no es el ideal -porque esto sería que se enlisten más sociedades nacionales-, el agregar mercadería a la vidriera siempre viene bien. Siempre y cuando, claro, no todo sea solamente «pour la galerie».

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