15 de noviembre 2000 - 00:00

Cupones bursátiles

Y el lunes... ese día que venía cargado de tensiones, más que nada porque algunos medios lo convertían en una especie de «Día D» para las medidas anunciadas, se fue desarrollando en nuestra Bolsa dentro de un ambiente no muy predecible en su primera mitad.
Simplemente acoplado a las señales de otros mercados, a los que se les había dado por arrancar bien flojos, el
Merval se conformaba con «perder menos» que los demás. Era la llamita encendida, para tratar de imaginarse algo mejor antes de terminar la fecha. Desde cerca de las 16 se produjo una avanzada, que si bien coincidía con una mejora en el Dow y sus parientes, tenía «tufillo» a organizada. Uno a uno fueron dándose vuelta los que venían mal, pero no cualquiera, sino los que pesan sobre el indicador ponderado. A tal punto fue así que al cabo de la sesión había un Merval con buen nivel de 1,4% de suba -tras haber estado en un valle de cerca de 0,7% hacia las 15- pero el índice general de la Bolsa terminó dando muy leve negativo. Ni por enteradas se dieron las acciones que no están listadas en la nómina superior, mientras el Burcap acusaba marcas más sobrias, con 0,8% de suba.

Con casi mitad por mitad de subas y de bajas, se pudo generar más que una realidad una sensación térmica de rueda que -como decían los noticieros radiales más tarde-«habían respaldado las medidas económicas...». Desde las 17 hasta las 18 se concentró ese pequeño foco de energía que no tenía con qué cubrir el horario completo. Como esos boxeadores mal preparados, que van regulando los minutos de cada round y sólo se emplean sobre los finales, para impresionar al jurado, el mercado dio el golpe sobre la hora final. Y consiguió ese signo favorable que no podía ser mayor y espectacular, porque no existió la cantidad de órdenes necesarias y al efectuar el recuento (afortunadamente no al estilo americano) los «votos» para sostener la suba no pasaban de unos $ 15 millones para especies locales, con otros $ 13 millones para CEDEAR. Una rueda opaca absolutamente en negocios, tan normal como si no hubiera existido ningún paquete de medidas, y el pretendido «respaldo» que menearon los medios: al menos, ese lunes, resultó toda una respuesta virtual. Si en el otro platillo aparece un «blindaje financiero», si se arman partidas de bonos para enchufar a indefensos ciudadanos que revistan bajo la forma de fondos de pensión, no surge demasiado para ver un salto al crecimiento y a renovar expectativas.


Días siguientes irán diciendo su verdad, pero queda para el historial que no hubo respaldo contundente alguno desde el mercado bursátil, aunque quedó marcado para la galería. Ese, fue el lunes que no fue...

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