Ya van cinco meses y... ahí. El sufrido Merval continúa con sus impulsos en cuanto la situación le da un respiro, se acerca peligrosamente a la cornisa del año y del negativo -en mayo volvió a estar en serio riesgo- pero después resurge y pone prudente distancia. La cuestión no está dando más que para esa unidad de medida, lo prudente, que sería algo así como situarse cinco por ciento, algo más tal vez, sobre el final de 1999. Contra activos de renta fija pierde, pierde aunque los iguale porque -siempre lo recordamos- el activo de riesgo, por contener tal condición de peligro, tiene la obligación de rendir más -bastante más, en mercados como el nuestro- que el que no tiene alta carga de incertidumbre.
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Conceptos básicos que suelen olvidarse al mezclar las alternativas de inversión, inclusive cuando se junta tanta hacienda distinta que en los modernos «ranking» de inversiones los medios han ido incorporando de todo, aunque tengan poco que ver. Activos de que nunca fueron de inversión sino de atesoramiento, conviven con los de renta fija, con los de riesgo puro, y quizás hasta con ese tipo de activos que no resultan corrientes para el público común sino para entidades o inversores institucionales. Saber, por caso, cuánto rinde un Fondo Pensión puede ser de interés para el que tiene puesto ahorro jubilatorio en ellos, pero no es conducente para cotejarlo contra otros fondos, o papeles, y menos cuando tienen alguna cláusula privilegiada -como la de los bonos a valor nominal- que les dan una ventaja de juego que los excluye de la contienda: son una especie de caballo del comisario. Lástima que ese comisario tiene por encima a un jefe máximo por encima, el señor Estado, que aprovecha para llenarlo a discreción y sin chistar... El tema sigue siendo dónde está el Merval, cuando la corriente general insiste -porque resulta todo un argumento de fuste- en afirmar que está muy atrasado. Y volveríamos a preguntar en un escenario exterior, con un país que haya pasado por los malos tragos de este año que pasó la Argentina, donde debería ubicarse un índice de acciones de tal país. Hablar de que esté dando utilidad, sería casi inconcebible y es lo que está haciendo nuestro humilde índice de riesgo que se encarama arriba de los cierres de 2000, cuando el riesgo-país atravesaba zonas menos recalentadas que la que le tocó vivir. Pero el asunto es que cada quien tiene derecho a evaluar como le de la gana, y si el argumento es creído por una mayoría y el mercado sube pierde el que se opone a ello. Es la gran virtud de ser maleable, tener opinión y convicciones, pero nunca discutir con el mercado (condición que Cavallo no posee, enojándose cuando las cotizaciones no coinciden con sus deseos.Y así le fue). Informate más
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