29 de mayo 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Una modificación dentro del Reglamento de Cotización de la Bolsa de Comercio fue aprobada por la Comisión de Valores. Para no hacerlo denso al lector, le decimos que se trata de las informaciones que se deben presentar en lo que hace a estados contables, pero además contiene un punto por el que también insistimos hace tiempo: a partir de ahora, a las 24 horas de aprobado el balance general, el directorio deberá remitir a la Bolsa, junto con las principales cifras del balance, lo que resulta su «propuesta» para pago de dividendos y/o capitalizaciones. Una buena medida, que anule esa improcedente zona muerte que muchos directorios generaban: entre que mostraban el balance sin propuesta alguna y decían remitirlo a la consideración de la asamblea. Un eufemismo, un patraña, una ventaja de juego inadmisible y donde muchas veces se sacaban tajadas por parte de los que entraban en el secreto de lo que el mismo directorio ya sabía de antemano: cuánto se propondría, o nada. En tales días muertos, el obrar en uso de la información podía generar excelentes negocios mal habidos para los abusadores de siempre. Por otra parte, aquello que propone un grupo de control es lo que queda en la asamblea, así que bien se hace en exigir de entrada que se muestren las cartas a todo el mundo. Claro, hay planteada una especie de «salidera» que esperemos no sea caldo de cultivo para otras picardías mal olientes. Es cuando se dice que, en caso de no presentarse la propuesta, se deberán dar las explicaciones para ello. El fondo de la medida es bueno, suponemos que la forma será cuidada...

Y hablando de formas, quien no las guardó debidamente es una sociedad a la que la Bolsa le canceló el derecho a la cotización en oferta pública: Inalruco. Otra que nos trae nostalgias de viejo recinto, y a pura memoria enhebramos una de las historias más misteriosas entre empresas cotizantes. En un momento de su trayectoria se presentaba como Inalruco Petrolera, después --creemos-tornó a anotarse en construcciones. Posteriormente cuando se veía en qué consistía su negocio principal, aparecía solamente como poseedora de una cifra de BONEX, y finalmente había quedado pintada en los paneles. Ante ciertas irregularidades consecutivas sobre información, presentación de balances, etcétera, la Bolsa consideró que no debía seguir cotizando. Y la sociedad, sin chistar, aceptó la indicación, en tema que tratará en su asamblea. Una menos para los paneles, pero casi un fantasma cotizante, de aquellas que no se extrañarán para nada y que resultaban sólo un pasado, mucho antes de serlo realmente como sucederá desde ahora. Como siempre decimos: «Hasta la vista, baby»...


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