17 de octubre 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

Recibimos atenta misiva de la Bolsa de Madrid, cuyos directivos han tenido la gentileza de reparar en nuestras columnas de Ambito Financiero, y con la finalidad de informarnos acerca de un evento para el mes de noviembre. Ciertamente agradecidos por ello, si estos «cupones bursátiles» llegan a tal origen les pediríamos datos posteriores, a este foro que se desarrollará durante los días 14, 15 y 16 del mes entrante, en Madrid, y en el Hotel Westin Palace. ¿Sabe nuestro lector qué es capaz de producirnos el sabor agridulce de la noticia? Pues, que se trata del III Foro Europeo de Empresas Latinoamericanas. Y en su primer párrafo, el informe nos indica lo siguiente: «Este evento anual tiene por objeto reunir a las más importantes empresas de América latina con los inversores, analistas, e intermediarios europeos, de mayor relieve...».

El sabor a lo dulce, esa reunión de participantes de una misma región, tratando de conseguir penetración en capitales de Europa y ofreciendo sus sociedades para incorporar accionistas, tentándolos allí mismo, en su casa. Pero, el sabor amargo de ver que intentos como éstos no se generan nunca dentro de la propia casa de estos empresarios, los que deben ser reunidos muy lejos, invitados por oganizaciones como, en este caso, Latibex. Recuerda el lector que esa sigla expresa la idea de «Mercado de Valores Latinoamericano en euros». En estos tres días sucederá de todo, a partir de una exposición completa sobre las economías de nuestra región, sucedida de exposiciones de empresarios sobre virtudes y estrategias de sus firmas, así como también se celebrarán reuniones privadas entre empresarios y potenciales inversores. Corto, dinámico, aparentemente muy completo en sus facetas y siendo ya la tercera edición, de esta reunión de países y empresas de América: en territorio europeo.

Todo esto es precursor de la decadencia absoluta de las Bolsas de estas latitudes, no por culpas ajenas, sino por la desatención, la parálisis, la falta de reacción a esa pérdida de mercado, que se viene dando en empresas e inversores desde muchos años a esta parte.

Los europeos, como también en el Norte con su propia idea de una Bolsa latina, ocupan el nicho, toman el lugar que se ha dejado de ocupar. ¿Qué tal si pensamos en empezar por algo?... Digamos, organizar alguna reunión de directivos de las principales sociedades locales. Luego, invitar a las demás asociaciones de nuestra región, dar muestras -en fin, como objetivo-de que estamos vivos, de que todavía respiramos debajo de los escombros. (Y por ahí, quién le dice, algún sabueso nos encuentra y... volver a vivir.)


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