13 de diciembre 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Todo el estruendo en la caída del lunes, comiéndose la tercera parte de lo ganado en la semana anterior. Todo, dentro de pautas del juego bursátil que han sido modificadas, debido a las circunstancias, y estableciendo que las acciones poseen otra utilidad, además de las reconocidas por más de cuatrocientos años: sirven también para saltar vallas de un bloqueo de fondos, utilizando las ventajas de la globalización, el rebote de una especie que parte como acción y hace el trasbordo como ADR; en fin..., toda la ingeniosa gama de instrumentos que se arman para la defensa, cuando al ciudadano lo agreden con normas insólitas. No era para festejar la suba de 25% de la semana anterior, porque se sabía de la precariedad de argumentos y ninguno de ellos obedecía al valor intrínseco, que se le puede adjudicar al bien transado. Puede coincidirse en que hay varias acciones a las que se pueden llamar como infravaluadas, de acuerdo con sus virtudes, pero no era el caso de ver operadores comprando estos papeles y agitando sus balances (en son de esgrimir los motivos bursátiles que alentaban). La verdad pasaba por lo financiero-cambiario, y era como un grotesco observar una Bolsa floreciendo con la mejor semana del año: en momentos en los que el país se partía en dos...

Lo demás resultaba un sueño, que vino a comenzar a cortarse desde un lunes donde el Merval caía 7,5% y el Burcap se colocaba en 9% de derrape. Con una «plaza» pedida nada menos que para Grupo Galicia, una de las dos «torres gemelas» de nuestra Bolsa, y que se fue a 15% de caída de un plumazo. Versiones al por mayor, hechos adversos a granel, un caos afuera y donde se agendaban huelgas, bloqueo de tránsito de camioneros, gente que quería patear a los cajeros (los de metal y los de carne) porque no aparecía lo legítimamente suyo y prometido.


A todo esto, una convertibilidad burlada oficialmente, por la gran mayoría de los bancos: en cuanto a racionar la entrega de dólares por pesos -daban u$s 300- y, lo que es mucho peor, cobrando un brutal 20% por el cambio de moneda (y como si fueran «arbolitos» con boliche y todo...). Este amasijo de cuerpos ajetreados y ánimos partidos, de cuentas desastrosas y nuevos llamados a los ajustes, era la Argentina de comienzos de semana. Donde la Bolsa retornó a espejar con resultados más lógicos, abriendo un precipicio donde antes había surcado una ruta florida. Muy feo todo, como para arrancar una semana que ya el miércoles se cortaba, para entrar en un jueves de «paro» y en un viernes de insospechadas derivaciones. La volatilidad, con centrifugado, había hecho volar a varios operadores del microcentro. Y hay más...

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