14 de diciembre 2001 - 00:00

Cupones bursátiles

Todo jugado al límite, todo con desesperación, nada que se pueda concebir dentro de tiempos y análisis normales. Ahora, un SOS a la concertación, la búsqueda de lograr un consenso momentáneo, para tratar de que la gente del Fondo Monetario suelte esos mil y pico de millones. Se vuelve a querer montar un sainete, con la anuencia de estos veedores que parecen los de la AFA local: nunca parecen ver nada de lo grave. Todos saben que entre gobierno y oposición nadie ya hace buenas migas, mucho menos con un poco ameno Domingo Cavallo en el medio. Pero, el asunto no parece ser quererse ni apreciarse, sino simplemente prestar número para la foto de que se está de acuerdo con el presupuesto 2002 y que las provincias acepten una serie de normas, por un rato...

Todo esto sigue siendo la Argentina, que no termina de digerir un par de días de paro, para que ya el cronograma hable de los siguientes. Y la historia se dilata, con un juego mentiroso sobre el pago del aguinaldo de parte del Estado, donde se promete respetar la tradición, pero atado a lo que diga una recaudación de diciembre que puede resultar el gran detonante del año. Si Ambito Financiero hablaba, en la Tapa del martes, acerca de la peligrosa morosidad que afrontan los bancos respecto de deudores de créditos, imaginemos lo que puede estar sucediendo con el cobro fiscal y en un mes donde hay una mezcla de odio y ansias de venganza, de una población que ha sido privada de lo suyo: hasta tocar la base misma de sueldos y salarios.

Abran juego... ¿de cuánto dice usted, lector, que será el recorte de ingresos del fisco en diciembre? Para dar alguna respuesta con sentido de raciocinio, no mero pálpito, habría que ser un experto en recaudaciones.Y un experto de nuestro país, que conozca el paño y los usos y costumbres del ciudadano local. Los demás que tiremos chances, lo haremos nada más que por el deporte de acertar cómo decaen las cuentas oficiales. Lo mejor, entonces, es callar sobre esto aunque no hay que ser experto para imaginar que se puede dar una caída de notables niveles. Tanto porque existe ese espíritu de querer vengarse de «algo», como de una parálisis del movimiento económico que es fácil advertir, en cualquier zona donde se acuda a mirar qué pasa con los comercios.


Y si esto se va a pique, ¿cómo pagará, y cuánto querrá pagar de aguinaldo el Estado? La tercera pregunta sería: ¿cuándo lo hará?... Fiestas navideñas, ebullición social, concertaciones fallidas o simuladas -que es casi lo mismo- y una historieta (porque ya no tenemos historia, ante lo grotesco de estos años) que dilata su final, como lo que es un mal libro, escrito por malos autores y sustentado por audaces editores. De la Bolsa, ni hablar, allí también se montan verdaderos sainetes y donde todo está dentro de lo posible. Lo que la hace: imposible...

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