29 de noviembre 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

¿Se estará «adelantando» la Bolsa a la inflación?... Es sólo una broma, en virtud de esos arranques eufóricos que siguen brotando en nuestra plaza, indemne a todo. Pero en toda humorada suele existir una esencia de la seria realidad (según afirman los humoristas, defendiendo la comunidad a la que pertenecen). En este caso, podríamos encontrarle una punta al asunto a través de esa apertura de los grifos del dinero que está anunciada para principios de diciembre. Curiosamente, todos los comentarios, en primer lugar los del propio ministro de Economía, se ocupan de andar mensurando si puede -o no-irse hacia el dólar. La conclusión, siempre «in vitro», aparente es que no habría presiones sobre el billete, y allí se quedan, apoltronados, con suma tranquilidad. Nos permitimos reflotar a la otra «vieja señora», nuestra ahora muy entallada inflación, y que ha venido evolucionando muy por debajo de la ruta seguida por la devaluación real. Si somos fieles a nuestra teoría modesta acerca de que lejos de resultar un éxito emanado de nuestras preclaras mentes económicas, o de nuestros sólidos políticos, el caso tan singular de esta etapa inflacionaria tan sobria se debe a la escasez de dinero en el común de las personas asalariadas y con el aporte negativo de los «pudientes» que suplicaban por sus dineros atrapados en los bancos. Súmele la falta absoluta de crédito, la muy escasa y cara financiación de tarjetas, se dibuja solo el panorama antiinflacionario por causas puramente naturales. Caída de poder adquisitivo en casi toda la población, aunque por diferentes razones.

Pues bien, si se derrama dinero grande que parta de cuentas corrientes y cajas de ahorros ya sin límites de extracción, con la cercanía de las fiestas y vacaciones, más los impulsos reprimidos de consumo que debieron mantenerse, podría originar el clásico «tironeo de demanda». No ya sobre el dólar, sobre el que están los ojos vigilantes, sino sobre los productos variados que estaban un tanto deprimidos fuera de los esenciales. Sabiendo también de qué modo piensan muchos empresarios cuando saben que tienen los dos factores:
A) gente con dinero disponible, B) ausencia del producto importado, y habiendo estado todos estos meses mirando el dólar desde bastante atrás, la probabilidad de que se pueda estar armado una «rosca» alcista en precios está a la vuelta de la esquina. Quienes suponen que la tranquilidad de precios se debió a la excelente gestión de nuestros funcionarios deben estar desechando de inmediato esta alternativa. Pero bien harían en comenzar a sondear qué puede estar sucediendo con listas de cambios de precios. En todo caso, las acciones habrían estado en el proceso «adelantado» de generar alzas notorias, y por allí se puede encontrar ese eslabón, entre el humor y la realidad. Aunque si esta realidad se produce, seguramente no será tomada con mucho humor por nuestros audaces gobernantes. En el fondo, nada de nuestras conductas varió con la crisis: solamente están agazapadas...

Dejá tu comentario

Te puede interesar