El pasado martes 18, en el Salón de Actos de la Bolsa de Comercio, se originó una concurrida reunión-cóctel, con motivo de los 125 años de la Cámara de Agentes y Sociedades de Bolsa. El titular de la cámara, el agente bursátil Roberto Blanco, dirigió unos bien articulados párrafos, de los que creímos interesante extraer algunos de los conceptos. Como recordar: «En un momento como el que nos toca vivir, donde todo es efímero, hablar de una vigencia de más de un siglo, saber que la nuestra es la cámara más antigua adherida a la Bolsa de Comercio, moviliza nuestros sentimientos...».
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Y, como remate de lo que fue breve alocución, pero precisa y con bastantes entrelíneas, dispersó en la concurrencia la arenga: «Unamos nuestros mejores esfuerzos, para llevar al sistema bursátil al lugar de privilegio que le corresponde en el mercado de capitales, ocupando con nuestra presencia todos los espacios que sean aprovechables...». Y estuvo bien. Porque son momentos de próximas elecciones en la entidad bursátil, la idea de la unión puede resultar una clave para que el sistema -que salió de manera ponderable de una crisis que atacó al sector financiero hasta la médula- obtenga el sabio compromiso de intentar crecer, «ocupar todos los espacios aprovechables» y no solamente conformarse con proteger el sitio que hoy posee. Muchos de los que fueron con embates contra el sector bursátil y que, en otros tiempos, hasta se mimetizaron pretendiendo que vendría la grandeza, hoy todavía deben lamerse las heridas, dentro de sus propios dominios, pero seguramente retornarán para completar la obra. Es un buen momento para rehacerse desde adentro, estrechar filas de los «bursátilmente puros» y salir a buscar los espacios que se fueron perdiendo en estas décadas. Un dato curioso de esa reunión es que uno de sus asistentes nos comentaba: «Había mucha gente del gremio, autoridades de todas las entidades, y allí pude conocer a unos cuantos colegas de quienes sólo veía la chapa. Y me reencontré con otros tantos, con quienes compartíamos las ruedas y hacía rato no los encontraba». La explicación es simple, la conclusión da para pensar, porque ese conocer a unos -de las firmas formadas hace cierto tiempo- y reencontrarse con viejos conocidos es porque hay una costumbre de quedarse en las oficinas, sacando partido de las ventajas del SINAC y la tecnología, pero dejando de lado la imprescindible presencia en recinto vivo. La imagen de piso raleado, en operadores y público, termina por dejar la impresión de una actividad en retirada. Hasta se pierde el espíritu de Bolsa, el que habla de tener a oferta y demanda presentes, en tiempo y en lugar, para que sea lo que más se acerca a un estado de «competencia ideal» (que no existe). Ese cóctel, del 125º aniversario de la Cámara de Agentes, deja bastante para rebobinar pasado y recrear una Bolsa que merezca ser operada, que si hay crisis: momento para recuperar terrenos perdidos. Informate más
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