27 de junio 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Continúa bien alto el nivel de cauciones, pero no es posible determinar cuánto de esto pasa por lo financiero, qué porción está yendo a potenciar el circuito accionario y dentro de lo que es lo genuino del instrumento. En tiempos viejos (¿te acordás, hermano?), cuando anotaban en la pizarrita del viejo recinto los distintos ítem, siempre servían las cauciones de «barómetro» para poder proyectar si en el firmamento del mercado podían venir nubes o todo estaba despejado. La caución respondía al mecanismo de dejar títulos, públicos o privados, para poder girar con capital de terceros en acentuar las compras. En especial si se trataba de un buen movimiento alcista en las acciones, junto con tasas de financiamiento acomodadas. Que es el modo de manejarse; la caución toma sentido, únicamente, cuando los ciclos son alcistas nítidamente. Aunque muchas veces se han utilizado para comprar promediando hacia abajo, cuando la tendencia se dio vuelta y por capricho, o falso orgullo, no se lo quiere reconocer. En tal caso, es un camino a la ruina y hemos visto a muchos inversores quedando sin nada de posición y debiendo dinero al comisionista. El régimen incluye un refuerzo de garantías si la plaza desciende debajo de ciertos niveles; esa garantía se tiene que reponer en efectivo. Si no lo hay, el agente liquida posiciones en el mercado, al mejor precio, con lo cual lo único que se hace es presionar más a la baja si el mercado está debilitado.

En estos momentos, dado el contexto de alternativas y lo que ha mostrado el ciclo alcista, puede decirse que está dentro de lo razonable potenciar la compra de ese modo: la suba de cotizaciones, contra tasas muy bajas, otorga un excelente margen. Pero en la medida en que las proporciones crezcan demasiado también se forma un peligroso bolsón de riesgos para la plaza.

No hay planes concretos sobre el porvenir económico, solamente medidas dispersas, conversaciones con el FMI. Impuestos que se «confiscan» de ganancias irreales, circulante que se continúa lanzando, estado empresario que no quedó intacto de las últimas crisis, sino que hay que recomponerlo lentamente. Todo esto, o el despertar de alguna alternativa de poco riesgo, puede acosar al mercado en su repunte.Y allí es donde, de existir un alto giro en cauciones poniendo fuego en la caldera de las alzas, se vuelven en contra absolutamente. Reponer garantías no es sencillo, la liquidación de posiciones en plaza poco esponjosa lleva a un círculo vicioso de crear más bajas sobre bajas. Un consejo apropiado es sacar partido de una zona a la que le haya ido bien, para después ir cancelando y seguir con la posición ganada, ya propia, sin seguir tentando al destino.


Si no se pierde de vista el recorrido viendo cuánto se ha ido subiendo a lo largo del año y en un país que prosigue con esperanzas de ver algo mejor, pero que no lo verá tan velozmente, acaso resulte apropiado revisar la cartera y desmontar mecanismos que potencian la ganancia pero también el riesgo.

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