19 de agosto 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

El escenario: la zona porteña en torno de la Bolsa. Lugar, la oficina de un comisionista bursátil. Protagonista: el profesional y un cliente que hacía tiempo no aparecía el que arriba desconsolado, por la poca renta que se obtiene en colocaciones financieras.

El diálogo ameno, tras los saludos, va directo al punto. Este señor tiene alguna idea de volver a invertir en acciones y ha hecho alguna disquisición, que desea consultar con su agente. El suceso: la semana anterior...

Cliente:
«Tengo decidido arriesgarme en estos momentos, donde quizá pueda conseguir algunos papeles de evolución interesante. No quiero invertir ni a mediano, ni a largo, ¿usted que recomendaría? donde pueda tener liquidez, de paso...

Agente:
«Y, mire, usted habrá oído lo que dijo el vicepresidente Scioli. El aumento de tarifas es casi un hecho, en lo inmediato. Ese sector «servicios» tiene que dar un vuelco bastante importante y de manera rápida...»

Cliente:
«Sí, pero también me gusta el de la «construcción», las veo con buen desarrollo, en cuanto salgan las obras públicas que habían anunciado...»

Agente:
«Pero, entonces no se enteró lo que acabo de escuchar en los informativos. Lavagna dijo que en este año, el presupuesto no da para iniciar obras de importancia. Se postergó...»

Cliente:
«No lo sabía. No, en ese caso prefiero lo otro. Claro, déjeme que llegue a mi casa y me fijo un poco en los papeles de «servicios» y mañana le aviso qué compramos...»

No pasaron días, apenas horas. El buen señor se comunica con su agente de Bolsa antes de la rueda del otro día.


Cliente: «Hola, ya tengo los papeles para empezar a comprar, de acuerdo a lo que usted me dijo. ¿Qué le parece? Yo puse un par del gas y otras eléctricas...»

Agente: «No, olvídese. ¿No vio lo que pasó? A Scioli casi le dieron un cachetazo, para colmo, mediático. Se lo quieren comer, y esto quedó empantanado de nuevo. Hay que esperarlas».

Cliente: «Es una macana, ¡qué voy a hacer con el efectivo! ¿A usted se le ocurre algo?...»

Agente: «Y, ahora hay que pensar en las de «construcciones».

Cliente: «Pero, si ayer lo hablamos y me dijo que no, por lo que había dicho Lavagna...»

Cliente: «Sí, pero atrás salió De Vido con los botines de punta. Que lo habló con el Presidente, y que en este año van a licitar obras por $ 4.500 millones...»

Agente: «Claro, claro, sabe qué: mejor me vuelvo a plazo fijo.»

Fin de la tragicomedia. Un diálogo virtual, donde solamente son personajes reales los que formaron toda la madeja de contradicciones: cliente y agente, son inocentes. La operación no se realiza porque es imposible pretender diagramar algo en el medio actual, donde los choques en la cúpula resultan una cadena insólita. Que es fácil trasladar a cualquier otra dimensión.

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