20 de agosto 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Habíamos dejado pendientes, para estos cupones, menciones que realizara la directiva de Longvie -de quien dimos el comentario de su balance, el lunes- respecto del tema de las importaciones en su rubro de actividad y las particulares características que las rodean. Sin embargo, la redacción del diario ya brindó una visión pormenorizada de esos problemas y en base a documentos proporcionados por la Cámara respectiva. Por lo que sería redundante volver sobre ello, solamente resta recomendar su lectura en Ambito Financiero de la semana anterior. Pero, lo que es evidente pasa por la preocupación profunda que existe en sectores industriales, expuestos a la llegada brasileña, y que la gente común desconoce totalmente. Inclusive, no tan común, hay analistas económicos, o bursátiles, que están al margen de muchas cuestiones que exponen los balances que ingresan a la Bolsa, o documentos de trabajo entregados por las cámaras sectoriales. Y esto es un aspecto esencial, si se quiere establecer fehacientemente en qué punto se halla el sector, la sociedad específica, la misma economía que intentó lograr un crecimiento genuino.

Las voces de «alerta amarillo» que se expresan en los considerando sobre la reseña de un período transcurrido, o bien cuando se lo menciona en «perspectivas», siempre nos han parecido -al menos, desde nuestro punto de vista- más importantes todavía: que los números de un estado contable. Los números expresan un pasado, inclusive, muchas veces se logran ganancias en condiciones adversas, que ya afectan a la sociedad y que estallarán más adelante. ¿Quién, si no el propio grupo empresario, que pueda estar escudriñando toda la pantalla del escenario, para descubrir oportunidades o peligros en ciernes? Sin embargo, la atención a ello es limitada y -posteriormente- suceden vuelcos que suenan a imprevistos, pero que se podían anticipar uniendo algunos cabos de los que se deslizan en las opiniones desde dentro de las compañías, o del sector que las involucra.

Hace este comentario, que se inició con la explicación sobre por qué no mencionar lo que venía en el balance de Longvie, y el giro que ha tomado: más que a informar sobre el panorama del acoso brasileño otra vez presente, a una vertiente importante para lo que constituye el analizar papeles, seleccionar acciones, y las herramientas para ello. Otras veces la hicimos, pero insistir en la prédica de no dejar de leer minuciosamente la parte escrita de los estados contables, siempre debe ser un recordatorio. Y más, en una época de tanta endeblez de tendencias y de cambios bruscos, en el camino de las sociedades. No todo es tipo de cambio, no todo es refinanciar endeudamientos.Y no todo es poder vender más por circunstancias que favorecen, pero que se pueden dar vuelta en cualquier trimestre. La competencia (muchas veces, desleal) de nuestros vecinos representa un «farol de peligro» al que se debe vigilar convenientemente. Y saber que las empresas no tienen quién las defienda.

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