26 de agosto 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

«Como gato entre la leña»... resultaría una buena analogía para calificar cómo se defiende el mercado bursátil, en medio de una pila de hechos encadenados que se le va desplomando bajo los pies. Y creándole vacíos que generan sustos serios, para después -como querría Kipling- «agacharse y construirlas de nuevo, aunque sea con gastados instrumentos». Morir y renacer. Para volver y morir. Y resucitar. Aunque todo esto no es gratis, mucho menos inocuo, en cada ida y vuelta se van dejando pedazos del sistema. Gente que cuando se recompone un poco no quiere volver a saber nada. Otros que se aferran a poder continuar financiando sus cauciones -tratando de promediar hacia abajo-, rogando que las tasas sigan por el piso. (Porque, de lo contrario, no quedará capital, sólo deudas.)

Después del último traspié, cuando el bochornoso espectáculo en la cumbre del poder, de volver a perforar sus tan luchados 700 del Merval, la plaza estaba como un vidrio roto. Bajando con volumen, viniendo de «ejercicios de opciones» que siempre causan fatiga, al tercer día comenzó a juntar los vidrios. Nadie sabía si esto podía perdurar ni siquiera la rueda del día siguiente. Esa rueda se había podido pasar sin más daños y jugando al tácito acuerdo de una oferta no queriendo seguir tirando de la goma. Porque el «vendedor inteligente» sabe también que llega un punto donde juega contra su propio dinero, si es que ayuda a seguir bajando con 100 y todavía tiene 1.000 para colocar. Esto puso un tapón.

Todo está mal alineado en este difícil 2003, para un mercado de riesgo. Navegando en la incertidumbre, especialmente en los temas que más importan a una Bolsa. En otros se han develado dudas, pero no a favor. Se produjeron ya algunas fisuras en el equipo político, se habla mal de las «corporaciones», de las empresas, de las privatizadas, de los acreedores. Llegan personajes que quieren hacer sociedad de gobiernos desgastados, con uno que todavía no lo está, una suerte de «club de pobres» que no tiene propuestas para regenerar riquezas. Y se agregan apelaciones a una corriente de «conspiraciones», que solamente alientan devaneos de la más peligrosa mixtura en las clases más bajas, que, de los justos reclamos, se encaraman ya a resultar un verdadero
cuarto poder efectivo. ¿Dónde puede encontrar terreno fértil una inversión como la bursátil? Esto es sobrevivir. Con todas las experiencias que le dan 150 años de historia en el país y varios siglos en el mundo, es un medio hostil para el sistema, y la Bolsa todavía se defiende como «gato entre la leña». Es loable, desde tal punto de vista y juzgamiento, que la plaza caiga y rebote, aferrándose a cualquier «leña» que le pueda dar un punto de apoyo. O la media sanción a que Economía pueda manejar las tarifas.Y rogar que esto alcance a un «acuerdo». Poco, pero sirvió para que el vendedor inteligente se quedara quieto y dejara armar el «antinatura» de suba de precios, con caída de volumen. Hasta donde alcance.

Dejá tu comentario

Te puede interesar