9 de septiembre 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Complicadito el panorama, desde que el mercado se despidiera un viernes marcado la mejor actitud de las últimas semanas -tanto en volumen, como en precios- y en virtud de ciertas declaraciones oficiales que alentaban a suponer que todo estaba hecho, con la gente del Fondo. Recién por la noche de ese día llegaron inquietudes, donde no todo iba mejor en la vida de los funcionarios. Y la pelota fue hacia el otro lado, llegando versiones sobre qué harían unos y otros, qué pasaría por la voluntad y poder de Lavagna, o hasta qué punto el Presidente iría a comprometer su perfil de «Llanero Solitario», adoptando posiciones rígidas, jugadas al extremo. Como siempre, cuando estos «cupones» aparezcan en martes, escritos en el fin de semana, nos habremos perdido las novedades de un lunes que podía pintar como clave en total esta historia y tragicomedia: con el «acuerdo» más conversado en el historial del FMI. Pero, peor que esto es que se siguen formando aliados a las filas de un «ejército» de acreedores de la Argentina, empapelando juzgados internacionales con acciones contra nuestro país. Y allí se dividieron los tantos: porque un acuerdo que sólo llegase a 2005 dejaría en tierra de nadie años neurálgicos para el tipo de acreedor individual y que ya están bastante de mal humor con las idas y vueltas de un deudor que parece el más quisquilloso de las dos partes. Quizás, esto es lo que ofusque más, como a cualquier acreedor que nota en la contrapartida una actitud soberbia, antes que allanada y compungida por no haber respondido a sus compromisos. Y más, cuando no hace dos meses que el país se declaró en default, después jugó un año y medio con el verso del «gobierno de transición», donde todos se excusaban y se refugiaban detrás del mismo escudo: hoy, está el mismo gabinete económico que dejaba todo para más allá, con promesas que fue incumpliendo sistemáticamente, en lo local y en el exterior.

La cosecha de un poder que no se tiene, a través de abonar una imagen que parece haber sido tramada con sumo cuidado y viendo en qué cuestiones, la gente se siente más sensible y reconocida. Esta figura presidencial poco tiene que ver con la del candidato que caminaba por los pueblitos del país, con mucha modestia y humildad. Si adentro todavía se lo está intentando descifrar, fácil es imaginar en qué acertijo por develar se encuentran los de afuera: y que sólo se manejan con declaraciones y actitudes, las más de las veces con tono agresivo.


Setiembre, por ahora, cumple con lo que prometía: ser el mes más complicado del año, como para quedar en la historia por hechos favorables, o negativos, cruciales en muchos aspectos. La Bolsa siempre está tentada de subirse a cualquier colectivo, que la deje cerca de un Merval superior, una intentona natural de los que -también-quieren ir poniendo a salvo un año que venía en coche hasta junio y se fue a la banquina, de ahí en adelante. Pero corre los riesgos lógicos: de llevarse por delante una valla.

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