6 de octubre 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Alguien se preguntó ¿qué sucedería si a los acreedores privados unidos, se les ocurriera patear el tablero ante la brutal propuesta argentina? No lo sabemos, en términos de lo que puede proseguir, pero tampoco lo hemos visto desarrollado. Salvo esos temores que rodeaban la posibilidad de una confiscación del avión presidencial, si aterrizaba en ciertos lugares de Europa, la hipótesis de máxima no se ha tocado seriamente. Algo para inquietar, es que se levantaron voces airadas en Alemania, advirtiendo sobre la posibilidad de que varios otros países de economía caóticas puedan tomar el ejemplo, alinearse detrás de lo que consiga la Argentina: y a esta gente no le va a querer pagar nadie, a menos que sea una miseria. Por las dudas, Lavagna marchó prestamente a Estados Unidos, buscando al «hermano que fuma», en una prosecución de visitas locales al Norte que, en otro tiempo, se hubiera tomado como subordinación al patrón de América. Pero, volvemos a lo del principio, nos imaginamos el caso a la inversa: que los acreedores de bonos extranjeros fuéramos nosotros y nos vinieran con una propuesta de «25%», tómelo o déjelo».

¿Se imagina? También nos acordamos del efecto tequila y cuando pomposamente nos ofendíamos ante el mundo que nos involucraba, diciendo: «la Argentina no es México» (después, tampoco fuimos Brasil. Hasta que un buen día, fuimos más que los dos juntos).

¿Qué podría ocurrir, insistimos, a qué debería atenerse el ciudadano argentino, si es que toda la negociación se va al diablo? Se termina de apuntar que la oferta llevada será ésa, nada más que ésa. Con lo cual, la hipótesis de empezar abajo da la sensación de que no tendría cabida. Pero, sería interesante que se trace el escenario virtual: para la posibilidad de que se rompan lanzas con esos acreedores, que ellos sigan apelando a juicios internacionales, que se acumulen los fallos -siempre en contra nuestra, obviamente- y que llegue un tiempo donde tales fallos se cumplan. ¿O alguien piensa que el que no quiere aceptar 25% se contentará con no cobrar más, romper el bono argentino y quedarse tranquilo?


Se nos dirá que es una hipótesis demasiado lejana, que los funcionarios no llegarán tan lejos: pero, el asunto es hasta dónde llegarán los otros. Que no son 200 tipos gritando frente a una embajada sino miles y miles nucleados en un frente denominado IGOR y que está de lleno en esto, plenamente asesorado.


¿Y el tema de los «alineados» repugnando deudas y condiciones, no actuará de disparador? Se decía que los guapos se terminaron en la ciudad, cuando apareció el revólver. Pero, en financias, los guapos no son una especie demasiado aconsejable: porque pueden quebrar un orden celosamente mantenido. El tema es que los guapos deberían venirse a las casas, a explicarle al vecindario qué podría ocurrir si estos tipos se enojan en verdad. (Y tienen revólver.)

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