28 de octubre 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

En las últimas ruedas se vino dando una coincidencia, que no deja de ser curiosa: el monto anotado para las acciones en el piso/ SINAC resultó más o menos similar al de los totales en «cauciones». Probablemente, ante la falta de capital fresco en cantidades necesarias, para sostener los tremendos avances de estos meses la energía propulsora haya que encontrarla en tal segmento. En tal caso, obran de un modo académico los que caucionan posiciones y compran más papeles, porque responde a dos premisas básicas: que la tasa de financiación es muy baja, infinitamente respecto de lo que deparan las acciones en cada rueda. Y que cuando se asume el riesgo potenciado de la caución (siempre desaconsejable para quien no tiene un buen «feelling» con el mercado) esto debe intentarse: cuando la tendencia parece ser netamente alcista. Muchos operadores actúan a la inversa, cuando las tendencias van en reversa les quieren poner el pecho a las bajas y se caucionan para comprar más hacia abajo, buscando el «promediar». Si el fondo es malo, es uno de los caminos más directos para la ruina. Conocimos a muchos que no solamente perdieron la posición original, sino que quedaron debiendo dinero. Pero, en fin... cada uno hace de su dinero lo que desee. Aunque los lineamientos básicos no han sido escritos por alguien que se le ocurrió una vez dictar una especie de «reglamento del juego»: sino que se han ido acuñando por siglos de experiencia. Las leyes básicas, difundidas a modo de pequeñas máximas muchas veces, resultan el punto de coincidencia, aunque cambien las palabras de los más relevantes operadores a través de esa historia bursátil. De alguna manera, a veces cumplimos con la tarea de hacerla conocer a los más nuevos, o refrescarlas para quienes las olvidan en el fragor de la lucha.

Lo concreto es que la semana venía de un modo rompiendo los esquemas en el final. Cuando la demanda parecía dar las señales de cansancio, después de tanto asimilar millones de papeles, con el mercado estando más para seguir depurando en baja, o aguantarse tan sólo: el viernes se produjo una desaparición de vendedores de la plaza, a tal nivel que el Merval llegó galopando y «de orejitas paradas», a un cierre con
3,6% de aumento, otra marca máxima nominal, y basándose en solamente $ 40 millones de efectivo (con $ 48 millones en cauciones). ¿Es posible que se esté dando el viejo jueguito del circuito cerrado?: «Te la vendo a dos, me lo devolvés a cuatro, me pagás seis...». Y, en tal caso, estaría poseyendo una plena incidencia la caución. Todo el esquema sería, entonces, un caminar arriba del agua, pero pasando por encima de toda noticia que podría resultar inquietante. Se verá, en la semana presente, si es que el entusiasmo por los «1.000» ha devuelto la desprolijidad. Pero, sobre todo esto, la palabra mayor la tienen los «osos»: o cansados de dar, o desaparecidos el viernes como estrategia. (Puede que no les guste que los hayan estado «chupando», es otra posibilidad.) Se verá.

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