5 de diciembre 2003 - 00:00

Cupones bursátiles

Segunda rueda, otro escenario. Pasando de la bruma a la luz con una facilidad que no puede menos que asombrar, pero con un detalle: el cambio radical vino en los precios, no en el volumen negociado. Con $ 40 millones parecía que el mercado, sus operadores, se sentaban sobre los 1.000 a esperar por algunos otros estímulos y a reparar energías. Al día siguiente, con $ 42 millones, la plaza subió 2,3% en el indicador Merval que se paseó con sonrisa sobradora, mientras varias de sus especies principales ganaban más de 4%, en esa sola rueda. Con el máximo, que también fue el cierre, en los 1.022 puntos, situaba a unos pasos, 28 puntos más, para adjudicarse otra plaqueta en el año. Haber duplicado el valor Merval, de finales de 2002 (525). Una modificación notable de una a otra rueda, donde la carencia de vendedores posibilitó multiplicar los efectos de órdenes tomadoras, que solamente alcanzaban para el equilibrio en la jornada del lunes. Mismo capital, muy distinto rendimiento, y decíamos que podía existir una causa razonable para semejante impulso, sin ampliación de la base. La medida anunciada, del Banco Central, donde solamente habrá límite puesto por inflación indeseada, para detener la emisión de pesos y la captura de dólares. Pesos que no tienen ningún puerto tentador, pesos que si no fueron a la Bolsa sí consiguen que se detenga la venta de los activos accionarios, porque: ¿para qué estar afuera?

La pregunta de recién, pregunta con respuesta incluida, es lo que imaginamos atraviesa la mente de muchos que están con acciones. No necesariamente puede compartirse el quedarse porque no hay otras alternativas, el quedarse por no saber qué hacer con el efectivo. Si el poseedor de las acciones observa que ya se ha llegado a un punto donde uno no compraría más, hay que vender. Repitamos el concepto, todo junto:
si se considera que el mercado no está para comprarlo, lo más aconsejable es venderlo. Porque si no lo ve para comprar, en precios accesibles, quiere decir que lo está viendo ya demasiado alto. Y si piensa eso, ¿qué demonios haría, quedándose con un activo que está excediendo su valor adjudicado?

De todas formas, el hecho de no vender se hizo presente con gran intensidad el martes, los precios salieron hacia arriba como si hubiera entrado capital nuevo a mares. Y no fue así. Con montos globales apenas de sostenimiento, decíamos que los operadores estaban como «escriturando» la posesión del Merval de más de 1.000, cuando apenas se había dejado una «seña» en ruedas anteriores. Y ya se colocaba la situación para cantar 100% de rendimiento anual, en el índice ponderado, que es bastante más holgado en dólares. Esa medida del Central es para meditarla, porque ¿cómo se hace para saber cuando la inflación comienza la escalada?Y si el monstruo sale de la jaula, no habrá reservas, ni funcionarios, ni gobernantes, capaces de parar lo que venga. Título de la película:
«Juegos peligrosos»...

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