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Con esa apoyatura vital puesta en tales circunstancias, lo que se pueda hacer con los precios exige mucha predisposición de la oferta, para seguir siendo la que lleva el peso sobre los hombros. Pero no siempre puede existir la adecuación apropiada; de pronto aparecen vendedores con exigencias implícitas para salir en esa rueda y esto es capaz de desequilibrar en contra. Cierto es que los rebotes no se hicieron esperar, que tras alguna hondonada reapareció enseguida la meseta, pero la lucha de fuerzas estuvo radicada mucho más en la franja 980/990 del Merval que en la cumbre de los cuatro dígitos.
Faltan pocas ruedas, algunas francamente por formulismo y de estar en Londres -en la meca de las apuestas a todo-se hubiera podido formalizar un lindo pozo frente al interrogante propuesto. En Buenos Aires no existe demasiado entusiasmo por verlo arriba o abajo; diciembre ha sido un dejarse llevar por ese «barrilete» y en cada sesión que se abre, la expectativa por ver hacia dónde vira es lo que gobierna las mentes (y el sudor de las manos...). El bolsillo tiene razones que la razón desconoce. (El parafraseo es adecuado para lo bursátil y cuando se trata de reaccionar con el bolsillo, todo resultado es posible.)
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