31 de diciembre 2003 - 00:00

Cupones Bursátiles

Ultima rueda de la temporada. La frase de molde es que «son momentos para realizar balance de lo hecho en 2003». Se supone que, dentro de los segmentos financieros, el mercado bursátil local sólo deberá arrojar saldos muy positivos. Pues bien, no nos parece que resulte tan sencillo llegar a esa línea final del cuadro de resultados, a menos que lo único que importe sea en qué punto terminó un índice o si se extrajeron pérdidas o ganancias del ejercicio...

Está bien que para el inversor o participante del sistema, la cuestión se resuma en medir de qué modo le ha ido en los números y en los pesos. Al fin de cuentas, lo que más le interesa al que arriesga en Bolsa es que la renta le haya sido satisfactoria. Pero los que deben observar el escenario completo, global, saben seguramente -como los directivos del sistema-que han quedado cuestiones pendientes y que no se pueden posponer mucho más.

Un asunto crucial: que se pueda detener la desaparición de especies, una tendencia que nos horada desde la década del '60, porque cualquier simple proyección del ritmo que se trae anualmente habla de una extinción de acciones de cierto atractivo. Y esto pensando radicalmente en las carteras institucionales, que son naves de gran calado tratando de navegar en los «riachos» de nuestra Bolsa.

En realidad, ya estamos -hace rato- en la «zona roja», donde hay que procurar que ingresen sociedades a recomponer un tanto los escasos números actuales. Pero dadas las condiciones, sólo con que se mantengan las de ahora casi habría que verlo como un « logro» para 2004. Igualmente, realizar las gestiones a todo nivel, como para que exista una política también oficial en promover que las empresas vayan a la oferta pública, por ser de interés para la propia economía nacional, es tarea imprescindible. Y si se hizo y no fructificó, insistir. Y si fracasa, ir otra vez. Confiemos en lo que decía Balzac: «Toda cabeza dura tiene una grieta en algún sitio...». (Los gobernantes también deben tener una hendija craneana.)

Otro tema: sabiendo que las cuentas no cierran -entre el aumento de cotizaciones y el volumen que se mueve-, promover, publicitar, salir a competir con el «producto» llamado Bolsa y reconstituir una perdida trama que ha forjado una enorme zanja entre la inversión y la gente. Nadie va a realizarlo si no es el sistema mismo, y vivir de estos negocios ahora puede ser la miseria cercana si la base no se amplía. Imaginemos que si con este año excepcional estamos en $ 40 millones diarios, qué sucedería si la tendencia se aplana o decae. Y también sería tarde salir a promover un mercado en desgracia. La hora es la hora. Antes de la hora, no es la hora. Después de la hora, ya es tarde... (pensarlo).

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