30 de enero 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

¡Lindo se puso el baile! Ver nuevamente en acción a las dos fuerzas del mercado luchando con energías parecidas y en un nivel alto de generación de órdenes. La lucha que se planteó el martes, trayendo consigo un esquema distinto del visto el lunes, debió agradar sobremanera a los que disfrutan del espectáculo, viéndolo unos pasos más atrás que los protagonistas. A estos efectos, no interesa demasiado el diferencial del Merval, sino de qué manera la demanda reunió sus fuerzas y barrió a la oferta del lunes, para pasar a rebotar en 6% desde el mínimo. Y en qué forma contundente, durante el martes, la oferta obligó a retroceder y a dejar en el peaje lo que se había conquistado en ciertos pasajes. Marcas de $ 76 millones, en acciones exclusivamente, nos dicen que la estimación no era desacertada para suponer que un mercado bien lubricado en entradas y salidas debía movilizar estos montos de negocios para soportar un indicador en tales alturas. Lo que deja pie para después poder corroborar si es que, para moverse en 1.500, ese ritmo de negocios tendrá que dar el salto de densidad y hacer unos $ 100 millones, a marcha de crucero. Queda pendiente esto último, así como también lo está el saber si esas marcas de Merval están próximas o lejanas. Se continuó asistiendo a fuertes recambios de posiciones y a tomas de utilidad que prefieren el efectivo y esperar para el reingreso. Con no demasiada salida definitiva y ante esa falta de alternativas que predomina.

No es sencillo readecuar la mente del inversor, pasando de un campo donde se ganaron quince, veinte por ciento, en una semana.Y dirigirse a la calma absoluta de lo que ofrecen los activos de renta fija. Obviando el tipo de cambio, que continúa fuera del circuito. Es muy probable que los que quedaron «vendidos», con el capital disponible, se den unas vueltas por otros caminos, y muchos de ellos orquesten el regreso donde el mercado los sitúe para poder comprar abajo: resultan así la primera línea de contención de las bajas. Flujo y reflujo, agua que sale por la abertura, choca contra una pared y vuelve, haciendo que vendedores en un momento se conviertan en tomadores futuros. Lo que más interesa es que el ritmo de negocios se mantenga en esos $ 70 millones, hacia arriba: asegurando el libre tránsito, por todos los papeles de cierta liquidez. Que vender mal es algo soportable: lo que no se soporta es no poder colocar posiciones por falta de contrapartidas. Para los que cruzan sus codicias, sus miedos y sus dineros, diariamente, esta lección de Bolsa que se está difundiendo gratis acaso no importe demasiado. Pero, para quienes gozan de un mercado desplegando sus alas a pleno, y creando armonía de lo heterogéneo, estos días de enero reverdecen el viejo espíritu bursátil. Se deberá estar atento a nuevos saltos, aun dentro de una misma rueda, porque «ya luchan la paloma y el leopardo.Y un muslo, contra un asta desolada». ¡Olé!

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