22 de marzo 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Lo que tiene de bueno realizar, de tanto en tanto, una revisión de todos los papeles que uno va juntando es poder enviar al cesto las páginas coyunturales y tropezar con piezas valiosas. Así hallamos un reportaje que el diario «El País» -de España-le efectuó a Jacques Cousteau en 1996 y donde el científico, ya desaparecido, dejaba su visión de futuro respecto del nuevo siglo. Y lo queremos rescatar, porque varios de sus pronósticos se están cumpliendo hoy en un mundo cada vez más complicado. Algunas de sus frases ya nos quedan para la colección de Cupones, como ésta: «Una economía liberal es aceptable, pero hay una gran diferencia entre una economía liberal y un sistema de mercado. El sistema de mercado en que vivimos está haciendo más daño al planeta que cualquier otra cosa. Porque todo tiene un precio, pero nada tiene asignado un valor». «El sistema está preocupándose cada vez más por cosas que no existen que por las que existen realmente. Los derivados financieros -que no son otra cosa que especulación sobre especulación-epitoman la distancia que hay entre el mercado y la realidad...». Más adelante, puntualiza lo que ahora mismo se está viendo con total intensidad: el ingreso de China en el consumo mundial. Y decía Cousteau: «Si la dieta china mejora hasta el punto de que todos acaben comiendo pescado regularmente, los océanos no tendrán capacidad para alimentarlos. Cuando yo comencé a bucear, en el mundo había 1.700 millones de habitantes y la industria pesquera no era lo sofisticada que es hoy buscando electrónicamente los bancos de peces, sabiendo cuántos peces hay y dónde desovan. El problema es que hoy son 5.000 millones las bocas para alimentar. Cuando se llegue a 10.000 millones, habremos liquidado la capacidad productiva del mar. Por tanto, no hay forma en que los chinos puedan sobrevivir alimentándose del mar». Y agregaba más sobre los chinos...

«Tampoco hay forma en que los gases atmosféricos del planeta mantengan el equilibrio vital, si solamente la mitad de esos chinos comienzan a conducir automóviles y usan electrodomésticos que trabajan con sustancias contaminantes. Hablamos de China, porque es donde la explosión demográfica se concentrará más en el futuro. Y si ampliamos el concepto, ¿qué ocurrirá en el mundo, con 10.000 millones de habitantes? La respuesta es aterradora. Hoy, 2004, sabemos que los chinos están de gran moda: los mercados del mundo se restregan las manos imaginando cuántos consumidores plenos incorpora esa China abierta, occidental casi.

Según hemos venido leyendo, acerca del gran boom de la soja, la demanda china puede ser el gran causal para que los precios vuelen y la producción sea cada vez más insuficiente. Pero ya en otros renglones se da esto, y en ese sistema de mercado que mencionaba Cousteau, habrá que pensar desde qué punto China dejará de ser la salvación para ser inflación.


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