Que perder no le gusta a nadie es una perogrullada total. Pero tampoco gusta a casi nadie el «perder de lo ganado».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Demostrado fácilmente que todo precio alcanzado y una utilidad de mercado dispensada se consideran como una especie de «derecho adquirido». Y se deja de lado el concepto de la utilidad realizada, cuando, efectivamente, se procede a consolidar esa diferencia y pasar lo etéreo y volátil, a metálico seguro. Se podrá decir una y mil veces que pocas inversiones en el mundo pueden haber rendido 12% en solamente tres meses (en dólares, más) como nuestras acciones promedio. Pero esto no alcanzará a satisfacer a los que deban asumir ciertos recortes cada vez más constantes y tener que abandonar una parte de ese 12% que no estaba conquistado, sino sólo ocupado. Se detentaba tal beneficio, no se lo poseía con seguridad. Es lo mismo, el fastidio por tener que «devolver algo» de lo que se consideraba ya de uno, es más importante que todo concepto que se desee oponer, para explicar que se sigue teniendo utilidad de la inversión original.
La Bolsa se viene encogiendo en nuevos interesados en tomar posiciones. Y se mantiene bastante equilibrada en eso de dar cantidades, sin respetar límites de precios. Pero si el dibujo persiste, la erosión irá ganando y el desánimo mostrará sus huellas: aunque sean lentas, se podrá comprobar en cómo quedan las bajas, después de nuevas bajas anteriores. En lo que hace a volumen, está claro que la contracción es cada vez más acentuada en llegar a montos demasiado insuficientes. Y ese Merval de 1.200 porfía en sostenerse, aunque abajo le falte el debido sustento. Domésticamente hablando, deportivamente, el sector accionario estuvo aguantando el «empate», pero nota que se va asfixiando progresivamente. • Carencia de estímulos positivos, es toda una buena razón para interpretar el momento. Acumulación de noticias desafortunadas, un nivel de precios que viene de un largo recorrido alcista. Es una conjunción que detiene la nueva intención compradora. O podría serlo. Hay que atravesar esta semana, enviada al cesto para los análisis, pero extraer alguna conclusión y decisión para lo siguiente, en el reinicio real. Puede que la tendencia de fondo, la mediana -porque la larga hace años que se debió dejar de utilizar en nuestro medio-, no esté todavía comprometida. Pero en lo que hace a la corta, se encuentra en un terreno enjabonado. Habrá que revisar la cartera, separar las que no están en un escenario favorable, o complicado a partir de nuevas circunstancias. Y afirmarse en la teoría del « bombón»: pocas, pero de calidad. Se sabe que la euforia, o la depresión, arrastra todo por igual: pero ante la incertidumbre de mercado, es mejor no agregar dudas del activo que se posee. Respaldo técnico, capacidad de ganar, patrimonio que otorgue tranquilidad, endeudamiento, en fin: lo que siempre sirve.
Dejá tu comentario