La despedida tan espectacular, de una semana que ni siquiera así pudo colocarse con saldo positivo global -perdiendo 1,7%-, debería ir dejando surgir las razones del vuelco. Que tuvo las características de esos estímulos muy marcados y capaces de efectuar la siempre asombrosa alquimia: de transformar el plomo de una tendencia bajista y entregada en precios y volumen, en una nueva versión -de oro puro-donde se realizan órdenes por $ 74 millones y se extrae una diferencia en cotizaciones de 4,6% en el Merval. Al parecer, no había otro modo que asumir asirse de alguna «palanca» oportuna y, desde ella, poder mover esos pesos muertos que no tenían otro rumbo que chocar contra los 1.100 puntos y quedarse a pelearlos. Resultó la fecha del viernes un eslabón totalmente desenganchado de la cadena previa, lo que puede originar una nueva cadena: o bien, integrarse luego a la anterior. Ahora está por delante el remate de abril y percibir si aquello que se presentó de modo avasallante en esa fecha es capaz de fortalecerse debidamente. Esperemos que no sea simple resultado de nuevas promesas que vienen del área de Economía, de donde suelen emanar proyectos, estudios, análisis, que se ofrecen como un cambio de condiciones, y muchas de las veces todo queda después diluido. En todo caso, esto resultaría un rebote para tener que pagarlo con bajas más fuertes que antes, ya que el haber recuperado ese volumen al que llamamos «de crucero», para una plaza funcionando razonablemente bien, después implica tener que sostenerlo y hasta incrementarlo: si es que la oferta no está muy convencida de las razones que movían la compra de carteras densas.
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• Piloteando el día desde la líder absoluta por presencia, Grupo Galicia, y aportando la acción que tiene más de 20% de la ponderación Merval un soberbio 8%, lo demás era sólo acompañar, obrar por simpatía. Alrededor de $ 14 millones del total, en casi $ 74 millones de la fecha del viernes, se radicó en el papel de la entidad bancaria. Las « princesas» del indicador -Acíndar y Petrobras-acompañaron con 4% la siderúrgica y algo más de 2% la petrolera. Desde ese conjunto se forjó 4,6% de aumento del índice y que dejó bastante sorprendida a una oferta que se llevó de su propia salsa: al ver que sus órdenes eran barridas de la superficie y las terminales. Lo magnífico del sistema bursátil, esa capacidad de pasar de uno a otro estado con entera facilidad, se presentó de lleno en una semana donde cuatro ruedas iban hacia el cesto de lo inservible: y, en la última, salió el sol. Esta vez, dándose la «ñata contra el vidrio» los vendedores, que no alcanzaron a creer lo que estaba sucediendo en las plazas. Ante lo precario que viene el año, huérfano de dirección definida, abril contiene en sus finales esa emoción por ver de qué modo se afirma el rebote que fue un show, o notar cómo se debilita.
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