16 de septiembre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

... Y amanece, que no es poco. Tal como venían las cosas, encontrarse con ruedas como la del lunes -¡y siendo un lunes!- fue como ver despuntar lentamente el sol, tras una larga noche. Fecha que salió redonda, con la suba del Merval despegándose ágilmente de la zona de los 1.000 y acompañado por un cambio de velocidad en la generación de volumen, como para ubicarse en los $ 50 millones, exclusivos para las acciones. Nada menos que el doble casi, de lo que resultaba el promedio de agosto. Nos queremos quedar a vivir en esa imagen de armonía, aunque sepamos bien que tan fácilmente todo pueda regresar al estado anterior: el gran riesgo que se enfrenta en los intentos de reversión, que cuentan con una adhesión temblorosa y muchas dudas, a las que hay que disipar con propiedad. Y en bolsa, propiedad se llama volumen, la única que sirve para hacer frente a las ventas que se presenten.
Lo del lunes fue como dar una señal de vida, de que la plaza bursátil todavía tiene algo para decir, en un año tan carente de sonidos y de vivencias. Puede ser que se diluya, pero vale como intento y vale por el modo en que se fue gestando ese llegar a los
1.025 puntos del lunes, después de remontar desde la zona de los debilitados 950. No fue en una fecha impulsiva, fue el resultado de una acumulación de ruedas donde se aplicaron varias de las facetas ortodoxas y sin forzar las situaciones, dejando que la cresta de una suba arribara sin empujones. Y, claro, colocando el fuego necesario en la caldera de la demanda, patentizado en esa cifra de negocios del lunes pasado.
 
Cada vez se va a precisar un poco más para solventar la escalada y, más todavía, para querer agregar otras marcas en el índice. Sería el momento indicado para que aparecieran refuerzos, de los que estaban dando vueltas sin destino y desestimando --por ejemplo-el depósito bancario, la tasa de interés sin atractivos. También se seguirá necesitando de una oferta menos proclive a las entradas muy profundas y que derriban toda defensa.
Acompañando la tónica, se pueden ir haciendo diferencias sin atiborrar de órdenes la salida. El viejo mecanismo de ir promediando hacia arriba, ajustándose a las posibilidades de asimilación del mercado. Pero esa rueda del lunes quedará ya inscripta en el año como de las mejores -para nosotros, acaso la mejorteniendo en cuenta la reunión de factores y el momento en el que se reunieron. Ya no es esto zona del primer trimestre, donde se proseguía con el entusiasmo del notable 2003: era una zona desértica de órdenes y de ilusiones. Y le damos ese valor agregado, que puede ser solamente lo dicho al principio: el despuntar del sol, un amago del amanecer, que no es poco.

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