Un nuevo flanco mostró el mercado en la rueda del lunes, al que daba para seguirlo y ver de qué manera proseguía. Precios y volumen tomaron direcciones opuestas, siguiendo unos la escalada alcista, pero contrayendo sus cifras el otro. De acuerdo a los fuertes intercambios de la semana anterior, podía admitirse esa oposición vital de indicadores y en función de que la oferta hubiera quedado desabastecida, después de entregar posiciones que venían de otra línea de valor. Lo que permite, en tales ocasiones, sacar partido de una mediocre suma de órdenes de demanda y que repercutan, como si se tratara de una cifra mucho mayor. La «crisis de papel», temporal, suele crear esos cuellos de botella y tener que pagar más, aunque sea por cantidades menores. El tema es que resulta insostenible en el tiempo, la plaza debe crecer en ambos indicadores para que exista el respaldo a las nuevas marcas de Merval. Y si se insiste en demasía con sacar provecho de vendedores ausentes, estos pueden aparecer de golpe: asestando una baja fuerte, si es que el mercado no cuenta con una demanda generosa. Nos quedamos con esa dualidad de lunes, lo que solamente puede resultar un tipo de rueda atípica, producto de determinadas aleaciones. O bien, ser un alerta, si es que no se retorna a los niveles de negocios en los que el movimiento se fue afianzando. Contar con la ausencia reiterada de la oferta, es harto peligroso. Pero, esto se publica en jueves, y acaso las pruebas de las ruedas siguientes -que no vimos-hayan tendido a aclarar el panorama. Se estaba concluyendo un setiembre de excepción, lo mejor de lo visto en todo el año, inclusive por encima de enero y febrero: porque aquello venía con una « audiencia» dejada por el gran programa de 2003 -como en televisión- y ahora es como haber emergido desde el muy bajo «rating» de julio y agosto, para colocar a las acciones en un estupendo lugar de ritmo y cotizaciones. Prosiguen los escarceos, las noticias ambiguas acerca del tan ajetreado acuerdo con bonistas, aunque se ha forjado ese halo -en buena medida formado por una demanda en títulos públicos que presume de terminar de buen modo, ese lamentable capítulo del default eterno. Se verá, la Bolsa todavía parece creer y aguantar en una tendencia que está totalmente alejada de la que llevan el Dow y el Bovespa, pero también se habrá de precisar de mayor combustible en la caldera, si es que algunos ingresan al mar de las dudas. Ganarse, en dólares, lo que muchas carteras han ganado en este mes, obliga a hacer el repaso sobre las cuentas y ver si lo conquistado es repetible. Dilema de octubre.
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