Responder. Refinanciar. Responder. Cada nueva valla de la todavía enorme deuda externa se deberá resolver por una de las dos alternativas. Se supone que la salidera de un nuevo default, a poco de abandonar de uno, no estará en los planes de los actuales gobernantes (acaso, de los que sobrevengan y puedan invocar que ellos no realizaron tales compromisos) y ahora en el reingreso a una mecánica normal, se deberán terminar las fintas para con acreedores. Por lo pronto, se sabe que las arcas de los Fondos Pensión volverán a digerirse por obligación una buena cantidad de otros títulos públicos: modo de venderles papeles a los que solamente hacen sus aportes y no tienen ni voz ni voto para poder diagramar las carteras. Entre esto y un aumento de comisiones de administradores, el panorama de la jubilación privada virtual -que nunca lo fue en los hechos- presentará su dudoso panorama en cierto horizonte de mediano plazo.
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Veremos de qué modo se puede diagramar el presupuesto para responder a todos, de adentro y de afuera, y cuáles resultarán los nuevos estímulos para creer en una economía sobre rieles. Y en tal espejo se mirará la inversión privada, que quiera -de mínima- no seguir corriendo entre incertidumbres y sorpresas, de administraciones estatales que tan fácilmente renuncian al compromiso cuando les aprieta el cinturón. Sabido que por una cuestión de imagen, no se pedirán esfuerzos hacia adentro -y menos ante zonas electorales-tratar de repactar y acumularles compromisos a los que sigan, no es una suposición antojadiza.
La tendencia accionaria tendrá que ser bien evaluada para no caer en excesos de prosperidad que no poseen un correlato en el escenario del país. Todo suena a que vendrán horas dulces, pero las dificultades están a la vuelta de cada recodo del pasado camino por delante. Si bien el 1.600 del Merval no impresiona al pasarse a términos más realistas, dividido por tres, tampoco puede tomarse como un techo a conseguir los máximos de 1992. Aquello poseía algunos condimentos que, en aquel entonces, creaban la ilusión de un país saltando hacia adelante. Hoy, apenas si se sale de una cesación de pagos de cierta porción de deuda, con un país que deberá recobrar la confianza exterior y que precisa de capital de terceros para moverse como lo necesita. El movimiento de mejoría ha llevado adelante a ciertas especies con condiciones y se han enganchado otras, que siguen arrastrando problemática seria. Se produjo una oleada alcista, bajo el influjo de una novedad de cierto porte, pero que refleja mucho más ese entusiasmo que circunda el mercado, antes que a lo que emana de sus plazas cotizantes. Es un amasijo de cuestiones, apretadas, a las que habrá que dar un orden de importancia. Informate más
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