1 de septiembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Parece que el asunto que estalló respecto del Banco Hipotecario puede pasar a resultar la gran noticia financiera-bursátil del año (acaso, de varios años). Lo último conocido incorporó dos escenas enormes a un tablado que ya poseía bastante libreto y actores como para ser una obra supertaquillera. Pero al abrir la semana surgió en los medios una noticia que iba a un punto radical: que IRSA, su gente, había llevado en mano una propuesta al ministro de Economía donde se ofrecía directamente su salida del Hipotecario. Previamente, la Comisión de Valores había resuelto abrir un segundo sumario -por el tema de «manipulación» en el precio de las acciones- y allí se incorporó la otra figura pesada al caso. De inmediato, el Grupo Dolphin, con el nombre más prominente en la persona de Marcelo Mindlin, que rechaza toda causa que lo relacione con anteriores socios y da evidencias de que tales vínculos se rompieron en noviembre de 2003. A renglón seguido, una insólita aclaración que hace todavía más espeso el drama: denuncia que «lamentablemente, de modo inexplicable» no se había procedido a dar de baja sus nombres en los registros de firmas en algunas de las sociedades bursátiles que operan en el país. No por culpa de un organismo, sino de las propias sociedades donde antes participaran...

Realmente, una trama que viene cada vez más enroscada, con varios puntos sobre los que no se hace la luz.

¿A qué responde todo el mecanismo, mediante el cual el Ministerio de Economía se opuso a la compra de la BNL? ¿Cómo encajan los sucesos de un segundo sumario de la CNV, con la inmediata presencia de la gente de IRSA ofreciendo su salida del Hipotecario? En todo caso, como lo han deslizado en los medios, no se consideran incursos en los desvíos de mercado que les imputan, pero en vez de ejercer una defensa airada, ofrecen abandonar hasta lo que ya poseen en el Hipotecario. Y, además, nunca se ha explicitado claramente -por parte de Economía- ese cruce de neta oposición para que tal grupo comprara la BNL.
 
Solamente se puede llegar a percibir a qué huele la actitud de unos y de otros, y a nosotros nos huele a una persecución a fondo sobre el grupo empresario, donde no solamente aparece abortada una operación de compra, sino el ofrecimiento de abandonar lo propio. ¿Idea de que el Hipotecario vuelve al área oficial? ¿Idea de volver a licitarlo, pero con ciertos candidatos afines? Hmmmm... que aquí se hace obligada una extensa explicación a la sociedad, oficial, se pinta sola. En tanto, el sufrido inversor bursátil se mece como simple espectador y -por ejemplo- detrás del anuncio de la «ida» de IRSA del banco, el papel se derrumbó en casi 4% durante el martes. Algo deben hacer las autoridades, porque un papel en oferta pública es un tema sumamente delicado para dejar que se juegue a las escondidas entre dos bandos.

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