21 de diciembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Ya apareció la mención a «enemigos», la primera de la era pospago al FMI. Y, justamente, son todos aquellos que se atreven -vaya osadía- a no estar plenamente de acuerdo con el paso que dio adelante el gobierno. También comenzó a esclarecerse el panorama respecto de la instrumentación. Y surgieron algunos aspectos titulados como de positivos, que suenan francamente... a infantiles. El más resonante es afirmar que «con esto se despeja de pagos el panorama de los próximos tres años...». Es lo mismo que afirmar que si le pagamos a nuestro banco acreedor todo el crédito que nos dieron, en una forma anticipada, ya no tendremos que seguir ocupándonos de abonarle las cuotas mensuales futuras. De mínima, una regia estupidez mediática y que no se sabe si estará en función de encontrarle virtudes a una medida que no contó con demasiado beneplácito y, mucho menos, euforias, ya que no contiene demasiadas a la vista. Y cuando se habla de «ahorro» de intereses, es lo mismo que sucede si le pagamos el crédito a nuestro banco anticipadamente. Y, de última, si no tuviéramos ningún crédito en danza, nos ahorraríamos una pila de intereses y sin pagar nada. Siguiendo el hilo, la estupidez podría llegar a términos jocosos.

Y uno trata de leer declaraciones, oficiales y privadas, buscar comentarios que le hagan llegar a un convencimiento y de personalidades a las que, se supone, se considera «notables».

 

No hemos podido hallar todavía conceptos profundos sobre las nuevas reformas jurídicas, precisas para hacer encajar «a medida» que el Central facilite las reservas. ¿Por qué será que se nos aparece, de pronto, la imagen de cuando a la «convertibilidad» la fueron ensuciando al permitir que en lugar de dólares, se respaldara con papeles? ¿No resultó eso un buen principio del fin del sistema? (humildemente, sólo lo preguntamos).

Alguien deslizó, sin ponerse colorado, que si le impusieren bonos a 2050, esto sería « robarle» las reservas al Central: en cambio, si se fechan a 2018, el asunto varía (?).


Opiniones, son nada más que eso, todos tienen derecho a darlas. Y otros, a sospechar que hay que digerir algunos otros «sapos vivos» y que ni siquiera vienen con adorno de ser otra cosa. Son sapos groseramente grandes, como casi faltándole consideración al intelecto ciudadano. ¿Y la teoría del «endeudamiento nefasto», en que nos habían hecho caer otros gobiernos? ¿O lanzar nuevos bonos a cuatro manos, para todo, no repite la fórmula de siempre sólo variando de acreedores? Desde lo más alto, se afirman que en 2005 recuperamos todas las reservas. Desde el escalón inmediato, se dice que recuperarlas en un año será muy difícil... ¿en qué quedamos? Señor lector, todo el revoltijo ha venido a tener su efecto en lo que sucedió después del anuncio. Desde lo bursátil aparecieron dos ruedas como vomitando sapos. (Después, se los harán tragar).

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