23 de diciembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Al ambiente bursátil del miércoles, suponemos que a todo recoveco de la City también, arribó una versión acerca de ciertas diferencias que estarían separando la visión del Ministerio de Economía de la del Banco Central, respecto de que irá a recibir la entidad monetaria para suplantar las reservas que le llevarán. Y que le llevarán recién a inicios de 2006, otra pueril jugada a la vista de todos y sin ningún tipo de pruritos, como para que lo egresado caiga en el Presupuesto siguiente. Pequeñas grandes estratagemas, que responden a un perfil ya muy remarcado en el modo de gobernar a gusto y placer, importando un rábano qué se opine de ello en la sociedad.

Pero... el caso es que en esa tercera rueda semanal llegó tal especie sobre ciertas discusiones, propio de cuando se efectúan las medidas sin haberlas previamente instrumentado y haberlas hecho pasar por los filtros pormenorizados. Bastante de tales falencias aparece en la esclarecedora nota que publicó Ambito Financiero el martes pasado, con la firma de Horacio Liendo. (Ciertamente, la más didáctica y abarcativa que hemos podido encontrar.) No vimos en días siguientes que existiera una nota oficial, o semioficial, desdiciendo a Liendo. Pero si todo lo allí planteado va por tales caminos y ha dejado tantos aspectos descubiertos, casi da para dar razón a que se haya pedido nuevamente el salvoconducto de la «emergencia económica» (al extender impuestos).
 

Y es así que lo que aparecía como un contrasentido grosero hacia una dirección, en función de lo expuesto por
Liendo resultaría un contrasentido al revés. Esto es, un gobierno que hace gala de tanta comodidad (los legisladores oficialistas se llenaron la boca con la solidez y la holgura de la economía) como para liquidar una deuda que no se le estaba exigiendo. ¿Cómo es que solicita nuevamente el privilegio de manejarse con marco de « emergencia económica»? Los fundamentos para solicitarla hasta finales de 2006 no condicen con la actitud tomada ante el FMI. Esto parecía un absurdo. Puede que sea, en realidad, al revés: que podamos caer en «emergencia» real ante la liviandad con que se desprende de reservas y cuando deja descubierta una enorme base de nuevos «bonos-basura» que está lanzando alegremente. Sin embargo, no puede descartarse que si entra en serias dificultades optará por culpar a la madre naturaleza o al Grupo de los 7 o a un nuevo enemigo que reemplace al chivo expiatorio que perdieron: el FMI. A renglón seguido, se pasaría a repugnar nuevamente la deuda entre poderosas arengas al nacionalismo y las necesidades del país. Los que toman nuevos bonos suponen que ello es utópico, así que si les vuelve a pasar... será culpa propia. En tanto, nuestro nuevo amigo vecino promete « respetar la propiedad privada». La región ya flota entre vahos de treinta años atrás...

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