Siga el baile... siga el baile, con los bonos, con los cupones, con colocarle dinero a la inflación, con resucitar un cuadro que cada vez se merece más al de los VANAS. Y, seguramente, las «bicicletas» dicen estar ya en plena ruta con aquello de comprar, caucionar, comprar, y afirmar a un tipo de activos sobre los que no se sabe cuál resultará su destino final, pero a nadie le importa mientras se los pueda exprimir ahora. Ni siquiera el temor a una jugada fullera -como sería modificar la composición del índice que indexa- genera demasiadas precauciones. Un apetitoso platillo puesto en la boca de los comensales financieros, recreando poco aconsejables circuitos y volviendo a enviciar al sistema con el hacer dinero sobre dinero, casi sin riesgo. En la medida en que las ganancias se expandan, y atraigan a más comensales, habrá que ver qué otro tipo de colocación alternativa es capaz de quedar en pie. Pero, llegado el caso, los mismos genios que recrearon esta especie que se retroalimenta, y que ya han dado muestras de vulnerar cualquier valla legal, probablemente están analizando de qué modo torpedear lo mismo que han reimplantado. Es cuestión de esperar por el factor tiempo: donde aparecerá la expresión «especulación feroz» -que todos los funcionarios utilizan en algún momento- y lejos de escucharse un «mea culpa», se cargará contra los que «van contra el pueblo».
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Las acciones pagaron un caro peaje para pasar la casilla de enero a febrero. Y es que, además, esa casilla no estaba allí, ni se la sospechaba. Mucho menos que sería tan contundente la tarifa para los que no tomaron utilidad al cabo del primer mes. Y una buena cantidad de posiciones entradas a los precios de índice de casi 1.800, dos días después debían rogar para recuperar ya una parte del capital. ¿Dónde fue el dinero salido en esas fechas, después de pasar por ventanilla? A los bonos, puede resultar una jugada clásica. Entre eso y quedarse líquidos para reingresar abajo se podían plantear las dos opciones. No hay mucho más para tentarse, a menos que se haya optado por colocar lo realizado a buen recaudo, disfrutando de la ganancia. Se llegó al viernes con un escenario más tranquilo en superficie, sin saberse bien si también está de tal forma el fondo del mercado. Con la esperanza de una plaza que haya pasado por lo peor del chubasco. Lo que es promesa de ver otra etapa divertida para disfrutar desde afuera, como espectadores.Y con dosis subidas de adrenalina y bilis, para los que entran en el terreno de juego. Premios y castigos, que demostraron con tasas más exageradas que las que se cobran a deudores de servicios, invitan a pensar bien la operación. Y ante la duda, abstenerse.