Haber adquirido a finales de 2005 «unas toneladas de trigo» en Chicago hubiera rendido a la cartera 75% al llegar a esta fecha. Pero, como es tema para entendidos como Ricardo Baccarín, lo dejamos... Pues bien se podrían haber adquirido « algunas onzas de oro» en Nueva York, y por tal vía dorada encontrar una diferencia de más de 35% y -encima- en una inversión dura.
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Después, aparecen las Bolsas, y no puede decirse que haya sido desacertado invertir en nuestro Merval: el que llevaba casi 23% hasta la rueda del martes pasado. El detalle para remarcar es que el indicador de Buenos Aires ha perdido el liderazgo que lo acompañará en los primeros cuatro meses casi. Ahora pasó al frente al Bovespa, con casi 26%, y acecha al Merval el índice de la Bolsa de México, prácticamente a la par con lo nuestro. Lejos, el medidor chileno que solamente reporta menos de 15% en el trayecto de 2006.
Pero, he ahí que los cuatro nombrados de América están venciendo a los más desarrollados y a toda la plana mayor de Europa. Sólo el de Madrid iguala al de Chile, con 14%, después asoma el «CAC 40» francés, y con 12%. Alejados los de Inglaterra y el Dow, menos de 9%, y cerrando la fila el Nikkei japonés, que no alcanza ni 7% en rendimiento.
El mundo de los «bonos» -y es un mundo, de verdad- está con preocupaciones serias -por la tasa de la Fed- y su pasar por 2006 queda muy lejos de lo bursátil puro, las acciones.
Trigo, oro, acciones... El primero es para los que se mueven en lo específico del tema. El segundo resulta un buen refugio -que es lo que representa, aunque ahora juegue de inversión-, pero sin mucha emoción: comprar y guardar. Y por más vueltas que le vayamos a dar, hay que insistir con el riesgo puro, con los títulos empresarios. ¿Cómo?... ¿los plazos fijos?, ni hablar. Ver lo que dispensan, en un país tan volátil como es el nuestro, no tiene mucho sentido.
El Merval argentino pareció sacar mucha ventaja de entrada y, después, se tuvo que apoyar desde hace un par de meses en «el aguante» que le hizo Tenaris. Igual perdió fuerza, quedó como esperando por los demás y hasta que el índice brasileño lo pasó de largo, con el de México soplándole de al lado.
¿Madurez acaso? ¿Falta de alternativas válidas, si es que unas posiciones tocaron techo? ¿Dudas por algunas cuestiones de peso en el contexto? Un poco de todo, pero se advierte que apareció una señal de «fatiga de materiales», después de volar alto. Y la instancia de los «trimestrales» está en los umbrales, pero como un arma de doble filo para varios papeles que deberán corroborar con sus números lo que hicieron en los paneles. Viene extraño el ranking de inversión 2006.
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