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9 de abril 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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Parece que finalmente se cumple con lo que se tendría que haber concretado hace mucho tiempo, el ingreso a la oferta bursátil de sociedades que fueron privatizadas y que -por distintas razones- fueron dilatando su llegada. Es el caso de Edenor, cuyo directorio ha dado los pasos frente a la Bolsa de Nueva York y está en la etapa de cumplir con los requisitos para ser habilitada su cotización en tal registro y en el de nuestra Bolsa de Comercio. No corresponde mucha presentación acerca de quién se trata y qué es lo que tiene de objetivo social -muchos que viven en la zona norte reciben sus facturas de electricidad-, pero podemos repasarla en otros aspectos que son de interés para un potencial interesado en sus títulos. Edenor, por haber realizado emisiones de papeles de deuda, ya viene teniendo que presentar balances en la Bolsa y dentro del régimen habitual para las que cotizan. Por lo tanto, lo último conocido de ella es su « memoria» y balance general al pasado 31 de diciembre.

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Han sucedido cuestiones importantes dentro de Edenor en estos años; la principal es que varió su grupo de control y está a cargo el grupo Dolphin; se fueron tratando de desatar serios nudos económicos y financieros; de todo esto surgieron variantes radicales. Como que había culminado 2005 con pérdidas por $ 150 millones, mientras que en 2006 cerró con utilidades de 293 millones de pesos (no de lo operativo, sino de procesos de reestructuración, seguramente). Como de arrastre llevaba acumulados negativos de $ 504 millones, enjugó buena parte de ello, pero quedando con $ 211 millones negativos todavía.


Será una acción de buena envergadura en lo patrimonial, tiene ahora $ 1.670 millones netos en tal respaldo, frente a un capital de casi $ 832 millones (si bien el admitido está por ahora en $ 324 millones, tan sólo). Se habla de una colocación pública por 180 millones de dólares, una gruesa suma; después de la misma habrá que ver cómo quedan las nuevas relaciones. Tiene activos por $ 3.534 millones y un pasivo total de $ 1.864 millones y, al momento, los compromisos cortos y largos superan a su patrimonio neto. Sobre su llegada debemos adelantar aquello que referimos sobre todas las que anuncian su desembarco en nuestros paneles (tan necesitados de especies nuevas, de rubros diversos, de materia prima para integrar carteras): «Bienvenidas las empresas de buena voluntad», lo que implica recibirlas para engrandecer la oferta pública y que pueden captar los beneficios de la misma. Pero, sin olvidarse de las obligaciones para con los inversores que crean en ellas. Se necesitan papeles que vengan y busquen vida activa, creciente, con liquidez permanente, y no de aquellos que utilizan al sistema por una vez y, después, se encierran sin participar de la Bolsa. Amén.

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