El jueves 31, posterior a los datos de la Fed, el ámbito más importante de recepción de lo que parecía muy buena señal de ese comunicado -el Dow Jones- se quedó neutro en su andar. En tanto, después de que los chinos decidieron ir contra la intermediación, subiendo lo impositivo sobre transacciones (aunque sigue siendo bajo) se festejaba que tras la primera baja se había producido un repunte de 1,5%, lo que demuestra que el "monstruo" de Shanghai ya es tan grande como para devorarse lo que le tiren y proseguir porfiando hacia arriba. Lo cual, por otra parte, es típico en todos los ciclos exuberantes de la historia: la fuerza que posea la demanda inmediatamente barre lo que se ofrece, haciendo creer que nada puede evitar el camino vertical. Los chinos todavía deberán probar en bolsillos propios la ley de oro: "Los árboles no crecen hasta el cielo", pero no se puede determinar exactamente en qué tiempo, por cuáles motivos que hagan de detonantes, la burbuja habrá de estallar. Y como nada de lo intentado entre febrero y ahora por las autoridades ha podido más que generar una corrección leve, rezamos porque a esta gente, y hay mucho capital popular dando vueltas allí, no la atrape el pánico y el alud.
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El caso es que la moda del momento parece ser la de recomendar acciones en el mundo, dejando de lado que los principales índices gozan de una madurez casi increíble de sostener. Se están precisando más almas novicias que ayuden a sostener la base, mientras los más avezados descargan lo suyo con entusiasmo. Y lo mediático juega un papel importante en esto (y si no, leer la historia de un broker argentino, a quien detuvieron días atrás, y que sólo con micro radial y mucho carisma levantó millonadas derivadas a un paraíso fiscal. Nada que ver con nuestra Bolsa, afortunadamente). Estos meses prometen emociones fuertes, inclusive nuestro mercado con sus poderosas levantadas en volumen se anotó en la carrera y la moda imperante (si bien hubo mucha compra y también mucha venta). Habrá adrenalina surtida...
Días antes de las elecciones veíamos afiches callejeros de la campaña, donde se leía sólo: "Kirchner es el futuro". Justo el día en el que anunciaban otra joya para el posterior gasto público, ahora una entidad rectora para todos los ferrocarriles (promesa de elefante blanco, con dinero estatal). Ya vimos las grandes realizaciones del Enargas, otra creación lujosa metida en bailes diversos que se ventilan. Y los muchachos de la UIA que, en vez de solicitar lo lógico, suspiran para que les armen otro BANADE. Si uno se dedica a recorrer estructuras de país de los 70, y antes, encontrará que se va plasmando -en muchouna vuelta a tales ideas. Sólo falta un nuevo "vivir con lo nuestro". Hasta se puede anticipar qué viene después.
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