30 de abril 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

...Y reapareció el que, dicen en «Forbes», resulta dueño de la fortuna actual más grande del mundo: 62.000 millones de dólares. Vaya, que es un dinero. A quien no esté al tanto, le decimos que es Warren Buffett, el que tiene la particularidad de haber hecho su base especulando en los mercados y no como empresario o banquero.

Después de tener los primeros u$s 1.000 millones la fortuna «se hace sola», se retroalimenta (antes decían eso del primer millón de dólares y en épocas donde se acuñó el término « millonario», que correspondía a unos pocos). Indudablemente, es un personaje clave en el mundo de los negocios y las finanzas, sabiéndose que cuando abre la boca y difunde todos están pendientes de ello. Lo que, al mismo tiempo, lo hace un oráculo de doble filo. Resulta que reapareció como para derribar algunas voces e informes optimistas que andaban dando vueltas en semanas pasadas (en especial, de casas de inversión) y asegurando: «La recesión en Estados Unidos será más profunda de lo esperado...». Por las dudas, puso por delante: «No soy especialista en este campo, pero mi sensación general es que será más larga y profunda de lo que la mayoría piensa». Y, además, ejemplificó desde la visión del llano -la que nos gusta-al decir que «los consumidores están sintiendo los precios de la gasolina y los alimentos. No sienten que tengan mucho dinero para otras cosas». De última, jugó otra carta tapada, de « cubierta». Y apuntó que: «Pienso que esto será bastante largo y profundo, pero quién sabe». Hay dos apostillas para extraer: la que delata al pronosticador astuto que, después de afirmar un concepto clave, deja el suspenso y -por las dudas-se cubre de posteriores críticas. Es cuando Buffett afirma: «No soy un especialista en este campo» (uno diría, entonces para qué salir a embarrar más la cancha). Y después, al rematar con: «pero, quién sabe...».

Algo así como si quisiéramos jugar de profetas de lo bursátil local y le dijéramos al lector: «La Bolsa va a subir... a menos que baje». Podrá tener la mayor fortuna del mundo, ser un jugador fantástico, pero nos quedamos con nuestro escepticismo al respecto. Para saber qué piensa, deberíamos estar debajo de su escritorio cuando dé las órdenes.  

Y, además, el doble filo siempre nos pone en defensa, porque estamos convencidos de que cuando un grande quiere comprar, o vender, difunde la contraria para que el común de los operadores « pique» para la dirección que desea. Muchas veces lo comprobamos, se lo dijimos al lector también, el hacer lo opuesto a aquello que mencionan públicamente y repiten los cables de todo el mundo puede dar mejor resultado que seguirlos. (Y en este caso, donde el hombre se cubre, más desconfianza).

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