1 de julio 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

Vamos con «Cupones II», respecto de la nota de la revista «La Bolsa», acerca del capital flotante que tienen los diversos títulos cotizantes en nuestro mercado. Para no involucrar a la entidad en opiniones, de las que debe mantenerse ajena, le decimos al lector que hemos tomado los números que allí se mencionan -estadística pura-, y las reflexiones, o conclusiones, son enteramente nuestras. Las que, como todo, pueden ser compartidas u objetadas. Y está bien que así sea. Habíamos dejado ayer el tema en el punto donde -al hablar de 30% de capital flotante, para la totalidad de empresas cotizantesy apuntar que nos parecía demasiado bajo, también se compensaba la imagen en cuanto a que al tomar el total de cotizantes el promedio se oprimía, al tropezar con aquellas que llamamos restos «fósiles». Acciones vegetativas, muchas de ellas sólo adornando los paneles y casi sin operaciones a través -en ciertos casos-de muchos años, aunque el lector desprevenido no lo quiera creer. Son como los cascos de viejos barcos que todavía están amarrados en el puerto, oxidándose, sin vida, que no le aportan nada al sistema. Están allí, figuran en los listados: son «una casa». En tal tipo de papeles, prácticamente estando el capital en manos del grupo de control, el promedio general se va al diablo.

Siempre abogamos, muchas veces, porque exista cierta norma que requiera, de las que cotizan en oferta pública, un mínimo de realizaciones anuales. Es más, el ideal sería que la normativa indique que un porcentual razonable del capital emitido pertenezca a la libre transacción diaria. El único, vital, argumento es que si no «hay mercado», no existe Bolsa. Y si se cotiza la firma en Bolsa, es para responder al espíritu esencial que la sustenta. Que es «hacer mercado». Hay bastante acción que está «pintada» en la nómina y en los paneles. ¿ Seguirán siempre así?  

Decíamos ayer que la entrada de las AFJP, y cuando se posicionan de manera eufórica sobre ciertas plazas, va « secando» la liquidez de esos nombres y trabando la operatoria, que termina por ahuyentar al inversor. Después, están los mismos empresarios emisores, donde siguen pesando mucho más aquellos que mantienen el control con un exceso de porcentaje, como si siempre tuvieran el temor a que les vengan a « copar» la sociedad. Algo que dejó de existir desde que la informática provee --diariamentede las operaciones, en las llamadas «sábanas», donde cualquier estrategia de compra o venta desmesuradas -y persistentesquedan delatadas prontamente. El 30% flotante, en la general, es sumamente insuficiente (más allá de los atenuantes expuestos). Un 45% en líderes alienta bastante más, pero aquí pesan bastante unas que están bien líquidas ayudando al promedio. Es un tema para seguirlo. De mínimo, para tener en cuenta al entrar.

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