12 de agosto 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

Si cada uno de los personajes que sale a los medios a decir que no existe justificación para la caída de los bonos argentinos comprara algunos, acaso el precio sería otro.

Pero, la realidad del mercado -la única que vale- dice que los activos siguieron en derrape y nadie se agacha siquiera a buscarlos, aunque se los quiera juzgar por el piso. Y este carnaval seguro que va a estar a la orden del día, sumándose funcionarios a discutir con los indicadores, faltando poco -suponemos- para que en cualquier momento envíen a varios a hablar de «conspiración», que son las típicas reacciones de los que se niegan a entender que lo que ellos proclaman no resulta igual a lo que piensan los demás.

Mientras todo está hirviendo, los papeles accionarios también tienen que asumir el castigo, que viene mezclado. Con los «fundamentos» que pueden poseer los títulos, yendo hacia un sendero paralelo, en tanto los precios se ven estrujados por los que apelan a ellos para obtener «liquidez» (a sabiendas de lo difícil, y caro, que está el crédito). Más aquellos que se ven venir un derrape mayor ante la falta de fondo -y de fondos- que tiene por estos tiempos nuestra Bolsa en este segmento. No puede olvidarse que ya la «caución» ha venido haciendo estragos, si se la utilizó de manera continuada a lo largo del ejercicio, porque la tendencia nunca ha dado revanchas, más que solitarios rebotes después frustrados. El testimonio más crudo es ver al Merval perforando otro piso, ahora el de los 1.800 puntos, y reconociendo terreno que hace mucho había olvidado. Así, la primera parte de agosto -fatalmente- está dando nuevamente razón a los malos efluvios que se desprenden para nuestro mercado, históricamente.  

Se puede hacer de todo, menos discutirle a lo que está plasmado en los paneles de precios. Concepto que nunca es redundante, porque se pierden los estribos fácilmente cuando se pensó que ya se produciría una reacción del mercado y esto no se concreta.

Hubo semanas donde lo ligado al petróleo dotaba de un maquillaje a la verdad de índices que asomaban más claramente en el listado de las acciones locales, dejando de lado a papeles de mucho peso y que aportaban el sustento principal al Merval clásico.

En días posteriores, al derrapar las materias primas, ni siquiera quedó esa cobertura para hacer menos malos los resultados.

Si se puede hallar algún flanco rescatable, posiblemente éste resulte el haber observado una contracción de órdenes frente a las bajas de precios. Insuficiente para el equilibrio, pero evitando ver la peor figura: de trabajar con bajas y una expansión de volumen. Imagen de plaza bastante disecada, que potenciará rebotes.

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