11 de octubre 2002 - 00:00

Cupones busrátiles

Se ha formalizado una sana controversia entre dos entidades rectoras del sistema, más una sociedad cotizante: ellos son, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, La Comisión Nacional de Valores y la firma Garovaglio y Zorraquín SA. Acerca de la temática general, todo lo que rodea desde hace bastante tiempo a los números y denuncias que estos han merecido, por parte de accionistas minoritarios, nuestros lectores están bastante al tanto.

Pero, el nudo que llevará a un desenlace en cierta fecha, pasa por la reducción de capital que quería realizar la empresa: viniendo de más de $ 42 millones en juego, a poco más de $ 600.000. Y, de inmediato una insólita «suscripción», teniendo los ratios desequilibrados y una inestabilidad sobre su futuro: que no brinda la menor confianza para requerir dinero fresco. El singular caso, porque muy pocas veces apareció una Bolsa plantada en posiciones firmes ante el organismo de contralor, está relatada de modo pormenorizando en el Boletín de la Bolsa, del pasado jueves 3/10. Por cuestiones obvias, de espacio, solamente iremos a la sustancia y lo que se refiere a la llamada Nº «16», que adosa la Bolsa a una cotización de Garovaglio que estuvo suspendida y ha vuelto a la circulación, en fecha reciente. En la misma se apunta que la Bolsa de Comercio resolvió no dar curso a la solicitud de disminución del capital social de $ 42.593.230 a v$n 623.987 (además, venía una conversión de acciones caratulares, en escriturales) tal resolviera la firma en su asamblea del 29/ 01/02. Esta resolución de la entidad ha sido apelada y todo lo actuado, elevado a la Cámara Nacional de Apelaciones, el 5/09/02, sin que haya noticias...

Por su lado, la Comisión Nacional de Valores
sí admitió la reducción de capital de Garovaglio y para el 16/07/02 esa modificación de títulos en juego, fue inscripta en el Registro Público de Comercio. Cabe apuntar que las acciones han vuelto al ruedo, en la cantidad de capital que poseía la firma antes de lo actuado y a pedido de los accionistas minoritarios (que se veían seriamente perjudicados, al no tener mercado los papeles de la sociedad). Cabe apuntar que para el próximo día 23/10/02, está convocada la Asamblea de Garovaglio y si bien no corresponde a esta columna tomar partido por posturas legales, de las que estamos alejados, sí invocamos la absoluta necesidad de que todos los accionistas que están incursos en estos problemas, así como con todo lo que tenga que ver con los balances empresarios: pierdan un par de horas y asistan al acto citado, el modo en que tienen las minorías, de hacer oír su voz y reclamar aclaraciones. Fijar posturas, mostrar disidencias, o aprobaciones, inclusive extender esto al mismo seno de las entidades rectoras. A tales fines, sólo basta depositar en término el certificado de Caja de Valores, unos días antes. Un caso, singular, mal que seguiremos de cerca. Bueno que las entidades, si no están de acuerdo, presentan sus ponencias.

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