Si en la rueda anterior fue la actividad de quienes operan de manera intradiaria y especialmente de los que estaban vendidos, lo que derivó en la suba del mercado, ayer nuevamente fueron ellos a los que les tocó marcar el resultado final. Claro que si el miércoles se vieron forzados a salir a cubrir posiciones ante la resistencia del mercado, generando un proceso alcista que llevó a que los tres grandes índices quedaran del lado ganador y muy cerca de los máximos de la sesión, el jueves sólo profundizaron una merma que al momento del cierre encontraba a los tres grandes índices rozando los mínimos del día, con el Promedio Industrial perdiendo 1,05% (misma cifra que el NASDAQ) para quedar en 10.505,83 puntos. Podría pensarse que los datos sobre las ventas minoristas de diciembre, el buen balance de Apple, el desplome de la tasa de los treasuries, la consiguiente suba de los papeles "tasa dependientes" como las constructoras o la fortaleza del dólar hubieran bastado para que al menos una parte de la rueda hubiera sido del lado ganador. Pero la verdad es que estamos en un mercado en el que los inversores poco y nada miran datos como los anteriores, concentrándose en las ganancias o perdidas de las empresas que mantienen en cartera. Y si bien recién al semana que viene entramos de lleno en la temporada de reporte de estados contables, los pocos datos que se están conociendo marcaron una tónica negativa a lo largo de todo el día. Es cierto también que el repunte del petróleo a u$s 48,04 por barril puede haber influido un poco en el desánimo de los inversores, pero lo que más importa hoy son los números de las empresas y sus proyecciones contables.
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