Vayamos a lo seguro: de no haber sido ayer feriado lo más probable es que el mercado se hubiese mostrado tan flojo como estuvo casi toda la última semana. Esto no lo afirmamos únicamente en base a la caída que tuvo la mayor parte de las acciones y certificados norteamericanos que cotizan en Europa y Oriente, sino porque la tónica del resto de las principales variables financieras se mantuvo igual, en especial el euro que se acercó un poco más a romper su récord de máxima frente a la moneda norteamericana. Podríamos argumentar que, a partir de ayer, con el Memorial Day, entramos en la temporada veraniega, un período tradicionalmente "soso" para la inversión bursátil. De a poco y en contra de la intención oficial, está surgiendo en el mercado el temor a que la Fed no tendría los medios para neutralizar una deflación que parece estar ciñéndose sobre la economía norteamericana. Irónicamente a pesar de que la Administración afirma que la posibilidad de un proceso de este tipo tiene muy baja probabilidad de ocurrir, pocas veces se ha visto tan concentrados a los integrantes del más poderoso organismo bancario del mundo estudiando como neutralizar algo que "difícilmente ocurriría". La visión preponderante es que: o la probabilidad no es tan baja, o la Fed está exagerando. De alguna manera, tanto esto como el temor a que no se puedan repetir los "no tan malos" números del último trimestre, son algunos de los hechos que podría explicar por qué los "insiders" han crecido muy por encima de lo que se puede llamar "normal". Si bien no existe vinculación directa entre la actividad de los «insiders» y lo que sucede a futuro, no podemos dejar de preguntarnos por qué "los que saben" están deshaciéndose de sus tenencias.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario