La Argentina y Venezuela firmarán hoy el acuerdo por el cual el gobierno de Hugo Chávez enviará a Buenos Aires cinco millones de barriles de fueloil y 250.000 barriles de diesel por un valor de 200 millones de dólares. El tratado será cerrado al mediodía en Caracas, cuando se reúnan el ministro argentino de Infraestructura, Julio De Vido, y el ministro venezolano de Energía y Minas, Rafael Ramírez. Los términos del acuerdo serán los de la carta de intención cerrada el 29 de marzo y que habla de la compra de combustible venezolano por parte de la Argentina a través de la empresa eléctrica Cammesa a cambio del envío de alimentos hacia Venezuela.
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Además estará presente en Venezuela el secretario de Relaciones Económicas de la Argentina, Martín Redrado, en representación de la Cancillería de Rafael Bielsa.
Según Ramírez, la idea es que la Argentina «pueda contar con el combustible que necesita para cubrir la demanda de calefacción y energía en el próximo invierno, que comienza en mayo». Sin embargo, fuentes del gobierno argentino aseguraban ayer que, si bien el envío venezolano será de ayuda, la calidad del combustible no sería la mejor para la costumbre de la demanda local.
Durante la reunión, se establecerá el mecanismo por el que Argentina pagará al menos una parte del petróleo que se le envía, con alimentos y bienes agropecuarios. «Existe una propuesta de pago directo, pero hemos planteado que existe un intercambio también en materia agropecuaria», declaró Ramírez ayer en Caracas.
• Intercambio
La Argentina quiere que la mayor parte de la importación de combustibles se concrete bajo el intercambio de dinero, ya que al gobierno de Néstor Kirchner le resulta engorroso el mecanismo de intercambiar el envío de petróleo y diesel a cambio de alimentos (fundamentalmente porotos negros y carne).
El problema es que la Cancillería argentina debería encargarse de adquirir estos productos en el sector privado argentino, lo que supone un incremento de la burocracia y de la posibilidad de encarecer la operación. Es más fácil y barato destinar dólares a cambio de esa importación que tener que recurrir a la adquisición de alimentos.
Como el combustible venezolano es público, el gobierno de Chávez no tiene problema para realizar la operación interna.
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