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6 de diciembre 2005 - 00:00

De Vido, en su apogeo, intentará seducir a inversores en Nueva York

Oscilante entre el aislamiento y el turismo político, el gobierno sale esta semana de viaje. Julio De Vido hace -o al menos presenta- negocios en Nueva York. Mañana, Cristina de Kirchner hará campaña en el cierre de Michelle Bacheleten Santiago de Chile. También Néstor Kirchner- estará en Montevideo con Hugo Chávez y los presidentes de países del Mercosur. Nilda Garré sale hacia Caracas a despedirse del gobierno de Venezuela ante el cual representó al país.

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Julio De Vido, Nilda Garré, Cristina de Kirchner, Jorge Taiana y Néstor Kirchner.

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Si éstas son las capacidades con las que De Vido enfrentará a su auditorio, las limitaciones estarán en las exposiciones que se escuchen en la misma institución, pero en la sede de Washington. Hoy por la mañana, el embajador Charles Shapiro hablará a un auditorio exclusivo, sólo formado por socios del Council, un club dedicado a las relaciones entre las corporaciones de Estados Unidos y los gobiernos de Latinoamérica.

Shapiro es un hombre clave de la diplomacia de Washington en la región: secunda al subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental. En otras palabras, es el tercero en la conducción de la política exterior norteamericana para la región, detrás de Condoleezza Rice y Tom Shannon. Shapiro fue nada menos que embajador ante la Venezuela bolivariana de Hugo Chávez y, tal vez, uno de los funcionarios que peor impresión se llevó del clima que reina en la Argentina en relación con George Bush y su gobierno. «Salí a correr a la mañana y escuché radios que decían de mi presidente cosas que sólo había escuchado en Caracas», se sorprendió cuando regresó a su despacho este diplomático, a quien alguien contestó: «¿Cómo? ¿Nadie le había informado antes cuál era el ambiente?».



Tal vez sea una suerte para De Vido tener otro auditorio y estar en otra casa. Durante el almuerzo se lo indagará sobre los cambios en el gabinete de Kirchner y es probable que deba dar alguna explicación sobre las relaciones entre la Argentina y Venezuela, que él gerencia: las elecciones legislativas que dieron el triunfo a Chávez pero con una abstención de 75% martillaron una serie de interrogantes sobre el gobierno bolivariano, sobre todo entre inversores americanos. No tanto porque teman al caudillo sino porque, en general, hacen magníficos negocios con él. Un argumento del que tal vez se sirva De Vido si alguien le reprocha un intercambio excesivo con el chavismo.

Por la noche, De Vido comerácon un grupo de inversores convocados a la sede del Consulado argentino por el dueño de casa, Héctor Timerman. Estará acompañado por la veintena de empresarios que viajaron a Nueva York para escucharlo y también por una comitiva de colaboradores que lo secunda en sus presentaciones, encabezada por Claudio Uberti, el hombre que administra los fondos fiduciarios que alimentan los intercambios con Venezuela.

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