La nueva convertibilidad tendrá hoy su día clave en el Congreso. El bloque PJ definirá esta tarde si, finalmente, aprobará mañana la canasta de monedas, tal cual le prometió a Domingo Cavallo el último martes, aunque prevalece la idea de que no habrá un incumplimiento de palabra -como adelantó el miércoles Ambito Financiero, las probabilidades de que se vote rondaban anoche 90% por ciento-, hay varios factores que pueden amenazar la media sanción de la convertibilidad ampliada, y que serán motivo de discusión en la tradicional reunión de bancada, en víspera de la sesión. El desenlace está abierto.
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Habría un pretexto reglamentario, con cierto trasfondo político, para postergar el tratamiento. El miércoles pasado el radicalismo impidió que se votara una preferencia para habilitar el debate para esta semana. La moción no pudo ser presentada porque el recinto se quedó sin quórum. El oficialismo -salvo Jorge Agúndez (San Luis), Pedro Villarruel (Catamarca) y Néstor Rostan (La Pampa)- emigró en masa, cuando el justicialista José Luis Gioja comenzó a solidarizarse con Carlos Menem.
La mayoría de la UCR bloqueó la promoción de un proyecto de declaración de repudio a la detención del ex presidente y de exigencia al Poder Ejecutivo para que se abstenga de intervenir en la causa judicial. Algunos peronistas -no habría que descartarlo-podrían facturarle al gobierno esta deserción de sus legisladores y enfriar la incorporación del euro. Lejos de esta parcialidad doméstica del PJ, Gioja le advirtió a Agúndez que podía haber problemas por no haber avalado la preferencia para la ley que reclama el ministro de Economía.
No falta, por supuesto, un aspecto económico. Las recientes medidas de Cavallo, sumadas al canje de bonos públicos en euros por 15 mil millones anunciado por Daniel Marx, (ver páginas 16 y 17) convierten al proyecto de ley en algo más que una iniciativa a futuro, restringida al plano «virtual e inocua» en sus consecuencias inmediatas, según la visión original de los senadores peronistas. Ahora, el panorama ha cambiado sustancialmente y la propuesta parlamentaria del cavallismo ha cobrado una importancia más determinante.
La aparición pública del viceministro de Economía para confirmar la posibilidad de un canje en euros podría reflotar el pataleo a coro del PJ por las comisiones del promocionado megacanje. En ese esquema, se inscribiría una ofensiva peronista para exigir que Marx concurra a la Cámara alta para dar explicaciones, y someterse a un severo interrogatorio, sobre las negociaciones con los bancos. La visita de Marx -o de Cavallo-serviría para terminar de destrabar una eventual maniobra dilatoria del bloque, opositores respecto de la nueva convertibilidad.
Por si fuera poco, el proyecto defendido por el Palacio de Hacienda podría quedar empantanado por los reclamos del peronismo tras el enfrentamiento de «piqueteros» con fuerzas de Gendarmería, durante el fin de semana. Esta inquietud, en la cual se achacarían severas responsabilidades al Ministerio del Interior, se acoplaría a la ineludible prisión de Menem, considerado un detenido político para muchos senadores y gobernadores del PJ.
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