Bancos importantes de Wall Street y con experiencia en reestructurar deuda de países rechazaron la invitación de Lavagna a participar del plan oficial por el default. La propuesta poco seria los alejó. Anticipan que el rechazo superará 60% (sólo sería aceptada por las AFJP). Lamentablemente crecen chances de que la Argentina se sume a Corea del Norte, Irak o Cuba, países que nunca pudieron llegar a un acuerdo con acreedores.
Una mala señal recibió el equipo económico el viernes con el rechazo de varios bancos internacionales de primera línea a la invitación a participar del plan oficial de renegociación de la deuda. Se confirmó así lo anticipado por este diario el 8 de octubre cuando entonces las principales entidades del exterior, pese a las jugosas comisiones en juego, anticipaban su resistencia a participar por el alto rechazo entre inversores de la oferta argentina.
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Citigroup SSB (Salomon Smith Barney), Deutsche Bank, Nomura, BNP Paribas y JP Morgan-Chase desistieron el viernes. No se trata de un tema menor ya que son las más activas en mercados emergentes, y las que poseen más experiencia en reestructuración soberana de deuda, participando en los últimos casos, Uruguay, inclusive. Cabe recordar que hubo entidades que directamente le pidieron al Ministerio de Economía no ser «invitadas», como fue el caso de un banco europeo con fuerte presencia local. Entre las que aceptaron están ABN AMRO, Barclays, Dredsner, Goldman Sachs, Lehman Brothers, Morgan Stanley y UBS Warburg. A éstos se sumará el consorcio integrado por el Galicia, BBVA Francés y el Nación para tentar a los ahorristas locales a que acepten la quita de 75% (hasta 92% implícita en el valor presente) de los nuevos bonos que reemplazarán a los que hoy están en default.
Concretamente, los bancos que rechazaron el convite de Lavagna anticiparon los siguientes hechos:
• Sólo entre inversores de la plaza local habrá un considerable grado de aceptación a la oferta del gobierno. Esto por la presión que se haría a las AFJP y bancos locales lo que representa en el mejor escenario apenas 40% del total el juego aproximadamente. Puntualmente en el Bono Global 2018 y en el 2031 podría tener éxito la transacción ya que son poseídos en su mayor parte por las AFJP. Cabe recordar que la operación consiste en que la oferta tiene que ser aceptada en cada bono en default por un porcentaje que varía de 66% a 100% según las cláusulas de emisión para poder ser reestructurado en su totalidad.
• Las comisiones en juego para los bancos que participarán son de u$s 130 millones aproximadamente. Cobrarán un porcentaje, entre 0,3 y 0,5%, pero de los nuevos bonos que se emitan. Es decir, de los títulos que sean aceptados por los inversores. Como sólo en la plaza local habrá un porcentaje elevado de éxito y en el exterior sería mínimo, el negocio distaba de ser atractivo.
• Además había una cuestión de reputación e imagen en juego. Las entidades no querían acercar a sus clientes una oferta tan negativa.
• Entre los que aceptaron, apuestan a un giro del gobierno en las negociaciones, puntualmente a mediados de febrero, cuando ya se lance formalmente la propuesta. También es cierto aunque las chances de éxito son escasas, apuestan a quedarse con la chapa de bronce de haber liderado la reestructuración del default más grande de la historia mundial.
• Había una cláusula a firmar al momento del contrato con el gobierno en la que se les prohibía a los bancos renunciar al proceso una vez iniciado. Es decir, que si el gobierno ampliaba, por ejemplo, la quita o rechazaba las sugerencias de los ejecutivos, igual debían seguir adelante.
Quedan muchos interrogantes de ahora en adelante. En Japón, por ejemplo, al retirarse el Nomura (el Nikko ni siquiera fue invitado) difícilmente se pueda contactar a un inversor nipón. A mediados de mes, Lavagna elegirá ahora siete entidades y de éstos, dos se encargarán de la negociación en Europa, otros dos en el mercado local, dos en Estados Unidos y el restante en Asia y Japón. Entre los que tienen más chances de liderar el proceso se encuentran UBS Warburk, Goldman Sachs y Morgan Stanley.
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