DEG: antes de repartir mejor ver lo que permite el manual del FMI

Economía

Empezó la pelea interna por los u$s4.300 millones que recibiría Argentina vía DEG del Fondo Monetario. Pero el organismo tiene ciertos procesos y guías muy precisas sobre sus posibles usos.

Todavía ni se distribuyó el “premio” (unos u$s4.300 millones en DEG) pero ya empezó en el Gobierno la puja por repartirlo. Encima el FMI debe evaluar opciones para redistribuir DEG entre países, lo que es un clamor argentino. Ahora bien, ¿cómo podrían emplearse los nuevos DEG según los manuales del Fondo?

Las asignaciones de DEG son una forma de liquidez incondicional y según el Manual de Operaciones financieras del FMI, “los países no tienen que cumplir ningún requisito específico para recibir su parte proporcional en una asignación general (cuota parte)”. Y, tras dicha asignación, “tienen derecho a utilizar los DEG recién asignados cuando tengan una necesidad de balanza de pagos o para ajustar la composición de sus reservas para obtener divisas de otros participantes en transacciones mediante acuerdo o, si es necesario, a través del plan de designación”. Sólo se los puede cambiar contras las monedas que el FMI considera de “libre uso”, o sea, que sean ampliamente usadas en las transacciones internacionales y tengan una alta participación en los mercados de cambio. Este criterio, junto con el de pertenecer a uno de los cinco principales países exportadores mundiales, define la canasta de monedas que se utiliza para determinar el valor de los DEG. Cabe señalar que mantener los DEG recibidos no tiene costo, pero sí lo tiene utilizarlos. Cada país tiene una asignación acumulada de DEG y por estas tenencias en una cuenta en el FMI cobran una tasa de interés y deben pagar la misma tasa (hoy 0,05%) por usar las distribuciones que hayan recibido. Si un país utiliza parte de los DEG que recibe de las distribuciones, tendrá así una tenencia menor a la asignación recibida y deberá pagar la tasa de DEG por la diferencia entre ambas posiciones (y viceversa).

Entonces, para qué podrían usarse los DEG: pueden conservarse como reservas o para cambiar su composición convirtiéndolos a monedas de libre uso. También pueden usarse para integrar aumentos de cuotas del FMI, para realizar pagos relacionados con préstamos del FMI (capital e intereses) y para contribuir al Fondo de Reducción de la Pobreza y Crecimiento (desde el cual el FMI presta a países de bajos ingresos, a tasa cero, períodos de gracia de entre 4 y 5,2 años y plazos de entre 8 y 10 años). Vale recordar que la mayor parte de la distribución de 2009, durante la gestión Strauss Khan, se mantuvo en forma de DEG en las reservas de los países. Sólo un 31,5% de la asignación se destinó a otros usos, principalmente a la cancelación del aumento de cuotas de 2008 y para el pago de préstamos y cargos del FMI. Sólo una pequeña parte (menos del 5%) se destinó a la venta: fueron 21 países emergentes y de bajos ingresos que vendieron u$s4.500 millones, con el 90% de éstos liquidando hasta un 75% de su asignación.

Pero si bien los países pueden realizar operaciones entre sí (préstamos, donaciones, swaps, forwards, etc.), la mayor parte de las operaciones se concentra en la compraventa de DEG contra monedas de libre uso, a través de un mercado voluntario en el que el FMI actúa de intermediario. Este mercado funciona mediante acuerdos de intercambio voluntarios (VTA) a través de 31 países y del BCE que actúan como Creadores de Mercado, y ante el pedido de un país para comprar o vender DEG, el FMI asigna las solicitudes a los VTA para distribuir la carga a lo largo del tiempo. En general, los Creadores de Mercado con tenencias de DEG relativamente bajas en comparación con las distribuciones recibidas, se usan mayormente para comprar DEG (y viceversa). En caso de que no haya suficiente capacidad para VTA, el FMI puede asignar a países miembros con una posición externa sólida la compra de DEG, hasta determinadas cantidades, a países miembros con una posición externa débil, a cambio de monedas de libre uso.

El Gobierno lo que quiere del FMI, además de permitir una redistribución voluntaria de DEG entre países, es que por ejemplo, a través del Fondo de Reducción de la Pobreza y Crecimiento se incluya a países de ingresos medios como Argentina y México para acceder a financiamiento vía DEG.

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