Denuncian fraude a ANSeS por $1.700 millones
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Envergadura
Luego de obtener sentencia definitiva, los expedientes pasan al archivo para que una persona dependiente de la Gerencia de Liquidación de Sentencias Judiciales les asigne un «orden de prelación». Es decir que se les coloca un número de orden para el pago.
Una vez que corresponde que sea liquidado, el expediente pasa al departamento de cómputos para que se determine el monto que se deberá abonar en cada caso.
Por último, el Departamento de Control de Procesos realiza el control final y si está de acuerdo lo aprueba y pasa el expediente para que sea abonada la jubilación o la pensión.
Destaca que «las personas involucradas indudablemente son aquellos empleados del Departamento de Cómputos o de Aplicaciones Informáticas que participaron en la modificación de haberes».
Pero advierte a la jueza que, a partir del caso de un beneficiario de apellido Róngora, quien fue acompañado por un gestor llamado Juan Carlos Benítez, «hay indicios de que habría habido una connivencia entre el personal de la ANSeS y personal externo».
La denuncia también enumera irregularidades como la doble carga de expedientes, incluso luego de que fueran rechazados por irregulares. O también el caso de un expediente a nombre de Mac Culloch Juan Eduardo, «al que se le agregó una sentencia de la Cámara de Seguridad Social falsa», en reemplazo de la original, que imponía una modalidad de cálculo correcta del pago que se debía realizar.
Las maniobras
Hubo casos en que existía sentencia judicial a favor de un jubilado o pensionado, pero se hicieron los cálculos de haberes de manera manifiestamente incorrecta, sin respetar topes o intereses. En otras ocasiones, se arrancaron fojas de los fallos judiciales para alterar datos y, en muchas ocasiones, se hicieron aparecer como demandantes con sentencia firme a beneficiarios que nunca hicieron planteo alguno y cuyos expedientes no tenían ningún movimiento.
«Podemos afirmar que la maniobra consistía en que habría entre los opera-dores, referentes, empleados del archivo y del sector cómputos, una coordinación para detectar expedientes que estaban sin movimiento, en los que difícilmente sus beneficiarios se presentasen ante la ANSeS, procediendo entonces a modificar sus haberes con la excusa de un reajuste por sentencia judicial inexistente», dice la denuncia.
Una vez consumado el ardid, había jubilados o pensionados que sorpresivamente veían incrementados sus haberes o percibían retroactivos que terminaban en manos de apoderados o testaferros «o inclusive todo ello podría haber ocurrido con la connivencia del beneficiario, que les entregaba una parte a los operadores de la ANSeS», consideró la Oficina Anticorrupción.



